Dolor hombros al dormir: 5 claves para aliviarlo y dormir mejor
Partager
Si el dolor de hombros al dormir se ha convertido en tu despertador no deseado, tranquilo, no eres el único. Es una molestia bastante común que rompe el sueño, te roba energía para el día siguiente y, por lo general, nace de una mezcla de malas posturas, un colchón que no te ayuda o alguna condición médica que ya tenías.
Entender qué hay detrás es el primer paso para volver a dormir del tirón.
Por qué te despiertas con dolor de hombros
El dolor de hombros que aparece por la noche es una señal de alerta muy clara: algo en tu entorno de descanso o en tu propio cuerpo no está funcionando como debería. Piensa en tu hombro como una bisagra complejísima que necesita estar en una posición neutra para recuperarse de verdad. Si al dormir la fuerzas, la comprimes o la descolocas durante horas, es normal que por la mañana se queje en forma de dolor.

Este problema afecta a la calidad de vida mucho más de lo que imaginamos. De hecho, los números en España pintan un panorama que da que pensar.
Según la Sociedad Española de Neurología (SEN), un 48% de los adultos españoles no disfruta de un sueño de calidad. El dato se complica aún más cuando entran en juego molestias físicas como el dolor en los hombros, un factor clave que contribuye a que más de cuatro millones de españoles sufran trastornos del sueño crónicos y graves.
Puedes leer más sobre este estudio del descanso en España para hacerte una idea de la magnitud del problema. La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, la solución está a tu alcance y empieza por identificar a los culpables.
Los principales sospechosos de tu malestar
Para poner fin al dolor, lo primero es entender de dónde viene. Aunque cada persona es un mundo, las causas suelen agruparse en varias categorías que, a veces, actúan solas y, otras, en equipo.
Para que tengas una visión general, hemos preparado una tabla que resume las causas más habituales y sus soluciones directas.
Tabla de resumen: Causas y soluciones rápidas para el dolor de hombro nocturno
Aquí tienes una visión general de los factores que suelen provocar el dolor de hombros al dormir y las acciones clave que puedes tomar para empezar a solucionarlo.
| Causa principal | Cómo te afecta | Solución clave |
|---|---|---|
| Mala postura al dormir | Ejerce presión directa y continua sobre la articulación del hombro, desalineándola. | Adopta una postura neutral, preferiblemente boca arriba o de lado con una almohada de apoyo. |
| Colchón o almohada inadecuados | No ofrecen el soporte necesario, provocando que el hombro se hunda o quede en tensión. | Invierte en un colchón y almohada que se adapten a tu peso y postura, manteniendo la columna alineada. |
| Lesiones del manguito rotador | La inflamación de los tendones empeora con la presión y la inmovilidad nocturna. | Evita dormir sobre el lado afectado y aplica frío antes de acostarte. Consulta a un fisioterapeuta. |
| Bursitis | La inflamación de la bursa (la bolsa que amortigua la articulación) genera un dolor agudo con la presión. | Utiliza almohadas para elevar y descargar el hombro. Evita movimientos bruscos. |
Esta tabla es un buen punto de partida, pero ahora vamos a profundizar en cada uno de estos sospechosos para que puedas identificar exactamente cuál te está afectando. En esta guía, te daremos un mapa detallado para que no solo entiendas el problema, sino que encuentres soluciones prácticas y efectivas que puedas aplicar desde esta misma noche.
Nuestro objetivo es claro: ayudarte a que el único despertador que suene por la mañana sea el de tu mesita de noche, no el dolor.
Identificando a los culpables de tu dolor de hombro nocturno
Ese dolor punzante en el hombro que te despierta a media noche no aparece por arte de magia. En realidad, es como una novela de detectives: siempre hay sospechosos claros que, ya sea por su cuenta o en equipo, acaban arruinándote el descanso. Dar con ellos es el primer paso para volver a dormir del tirón.
Lejos de ser una molestia que surge de la nada, el dolor de hombros al dormir casi siempre tiene su origen en una combinación de factores muy concretos. Vamos a ponerle cara y nombre a los tres responsables que suelen actuar en la sombra mientras intentas descansar.
El primer culpable: la postura al dormir
Imagina pasar ocho horas seguidas con todo el peso de tu torso apoyado sobre una articulación tan compleja como el hombro. Pues eso es, ni más ni menos, lo que pasa cuando duermes de lado sobre el mismo brazo, noche tras noche. Esta es, de lejos, la causa postural más frecuente de este tipo de dolor.
Al dormir de costado, sobre todo si la superficie no te da el soporte que necesitas, estás comprimiendo directamente el manguito rotador. Este equipo de músculos y tendones, que se encarga de que tu hombro sea estable y se mueva bien, no está hecho para aguantar esa presión constante. El resultado: la circulación empeora, los tendones se irritan y la articulación se queda en una posición forzada.
Pero ojo, que el problema no es solo de los que duermen de lado. Adoptar posturas un poco raras, como dormir con el brazo debajo de la almohada o estirado por encima de la cabeza, también coloca la articulación en un ángulo antinatural. Esto genera una tensión y unos pinzamientos que, al despertar, se traducen en dolor.
El segundo culpable: lesiones y condiciones previas
A veces, la noche no crea el problema, simplemente lo saca a la luz. Mucha gente convive con pequeñas dolencias en el hombro que apenas nota durante el día, cuando los músculos están activos y protegen la articulación. Pero por la noche, la cosa cambia.
Estas son algunas de las condiciones más habituales que empeoran al dormir:
- Tendinitis del manguito rotador: Es, básicamente, la inflamación de los tendones. La presión constante de la noche sobre un tendón que ya está "enfadado" es como echarle sal a una herida. El dolor se dispara.
- Bursitis subacromial: La bursa es como una pequeña almohadilla de líquido que amortigua la articulación. Si se inflama (bursitis), la presión directa al dormir sobre ese hombro provoca un dolor agudo y muy localizado.
- Pinzamiento subacromial (impingement): Ocurre cuando los tendones del manguito rotador se quedan "atrapados" y comprimidos. Dormir de lado puede reducir aún más ese espacio, haciendo que el pinzamiento y el dolor vayan a más.
Por la noche, al relajarnos, la presión dentro de la articulación aumenta, y esto puede intensificar cualquier proceso inflamatorio que ya estuviera ahí. Por eso una molestia soportable durante el día se convierte en un dolor que te despierta por la noche.
El tercer culpable: tu equipo de descanso
El último sospechoso, y a menudo el que menos tenemos en cuenta, es tu propio equipo de descanso. Tu colchón y tu almohada deberían ser tus mejores aliados para dormir bien, pero si no son los adecuados, se convierten en tus peores enemigos.
Un colchón demasiado blando o que ya ha perdido su firmeza es como una hamaca vieja. En lugar de sostener tu cuerpo, deja que se hunda, desalineando por completo la columna. Cuando esto pasa, tu hombro tiene que cargar con un peso extra y adoptar una postura forzada para compensar.
Por otro lado, un colchón duro como una piedra tampoco es la solución. Si es demasiado firme, crea puntos de presión muy intensos justo en las zonas que más sobresalen, como la cadera y, cómo no, el hombro. El resultado es el mismo: mala alineación y un dolor que te saca del sueño.
De hecho, la conexión entre la postura y el dolor está más que estudiada. Informes de fisioterapeutas sugieren que el dolor de hombro al dormir afecta a entre el 35% y el 40% de los españoles que duermen de lado. Durante la noche, la presión dentro de la articulación puede aumentar hasta en un 25%, lo que explica por qué cualquier inflamación se intensifica. Si quieres saber más, puedes profundizar en las causas y soluciones para el dolor de hombro desde la fisioterapia para entender mejor esta relación.
La almohada también tiene un papel protagonista. Si es demasiado alta o demasiado baja, obliga a tu cuello a adoptar una postura incorrecta, y esa tensión se va directa a los músculos del hombro. La clave está en encontrar ese punto de equilibrio que mantenga una línea recta desde tu cabeza hasta el final de tu espalda.
Ajusta tu postura para dormir sin presión en los hombros
Cambiar la forma en que te acuestas es, sin duda, una de las estrategias más potentes y rápidas para aliviar el dolor de hombros al dormir. Piénsalo así: tu postura es la base sobre la que tu cuerpo descansa durante horas. Si esa base es inestable o mete presión donde no debe, el resultado es, inevitablemente, el dolor.
Por suerte, corregirla no requiere un esfuerzo titánico. Se trata de hacer pequeños ajustes inteligentes que puedes poner en práctica desde esta misma noche. Vamos a guiarte paso a paso para que encuentres esas posiciones que liberan la tensión y permiten que tu hombro se recupere de verdad.
La posición estrella: dormir boca arriba
Si buscas la postura ideal para mimar tus hombros, dormir boca arriba (en posición supina) es la ganadora indiscutible. En esta posición, el peso de tu cuerpo se distribuye de manera uniforme por todo el colchón, lo que minimiza los puntos de presión sobre articulaciones clave como los hombros y las caderas.
Al estar boca arriba, tu columna se mantiene en una alineación neutra y tus hombros descansan en una posición natural y relajada, sin aguantar ninguna carga directa. Para clavar esta postura, solo asegúrate de que tu almohada tenga la altura justa para mantener la cabeza alineada con la columna, evitando que se incline demasiado hacia adelante o hacia atrás.
Adoptar la posición supina no solo alivia la presión del hombro, sino que también mejora la alineación general del cuerpo, lo que puede prevenir otros dolores, como los de cuello y espalda baja. Es un cambio que beneficia a toda tu estructura esquelética.
El truco para dormir de lado sin dolor
Sabemos que cambiar de postura no siempre es fácil, sobre todo si llevas años durmiendo de lado. Si esta es tu posición preferida, no tienes que renunciar a ella, pero sí necesitas modificarla para proteger tus hombros. La regla de oro es muy sencilla: nunca duermas sobre el hombro que te duele.
Para que dormir de lado sea seguro y cómodo, aplica estos dos trucos de experto:
- Utiliza una almohada entre las rodillas: Al colocar una almohada entre tus piernas flexionadas, mantienes las caderas alineadas con la columna. Este simple gesto evita que la pelvis rote hacia adelante, lo que a su vez impide que el hombro superior se desplome y entre en tensión.
- Abraza otra almohada contra el pecho: Este es el movimiento clave. Abrazar una almohada evita que el brazo de arriba caiga hacia adelante y fuerce la articulación del hombro a una rotación interna. Así, mantienes el hombro en una postura mucho más abierta y neutra.
Con estos ajustes, transformas una postura potencialmente dañina en una que te da apoyo. Si quieres más detalles, puedes aprender cómo mejorar la postura al dormir para un descanso óptimo y descubrir más técnicas que te ayudarán a dormir sin molestias.
La postura que debes evitar a toda costa
Hay una posición que es el enemigo número uno de tus hombros y de tu cuello: dormir boca abajo. Aunque para algunas personas pueda parecer cómoda al principio, esta postura te obliga a girar la cabeza hacia un lado durante horas, creando una tensión enorme en las vértebras cervicales.
Y esa tensión no se queda solo en el cuello; se irradia directamente hacia los músculos de los hombros. Además, para poder respirar, es muy común meter un brazo debajo de la almohada, lo que eleva y comprime la articulación del hombro de una forma totalmente antinatural.
Si sufres de dolor de hombros, eliminar esta postura de tu repertorio nocturno es un paso no negociable hacia tu recuperación.
Tu colchón y almohada como aliados contra el dolor
Tu cama debería ser un santuario, un lugar para recuperarte, no un campo de minas donde cada noche luchas contra el dolor. Si te levantas con los hombros tiesos y doloridos, es muy probable que tu equipo de descanso te esté fallando. La buena noticia es que hacer de tu colchón y tu almohada tus mejores aliados es una de las decisiones más inteligentes que puedes tomar para decirle adiós al dolor de hombros al dormir.
Piensa en tu colchón como si fueran los cimientos de tu casa. Si no están nivelados, toda la estructura sufre. Con tu cuerpo pasa exactamente lo mismo: un colchón que no te da el soporte adecuado desalinea tu columna y fuerza a tus hombros a aguantar una presión para la que no están preparados, noche tras noche.
La firmeza ideal no es ni una tabla ni una nube
Hay un mito muy extendido que dice que un colchón duro es la solución mágica para cualquier dolor. Pero la realidad es mucho más compleja. Un colchón demasiado firme es como dormir sobre el suelo: crea puntos de presión brutales justo en las zonas que más sobresalen, como los hombros y las caderas, y lo único que consigue es empeorar la inflamación.
Por otro lado, un colchón excesivamente blando tampoco es la respuesta. Tu cuerpo se hunde en él sin control, tu columna pierde su postura natural y el hombro se desplaza hacia delante en una posición forzada. El resultado es una tensión muscular que no desaparece en toda la noche.
La clave está en el equilibrio: un colchón de firmeza media-alta. Este tipo de colchón tiene el soporte necesario para mantener tu columna vertebral recta y sana, pero a la vez cuenta con capas de confort que se amoldan a la forma de tu cuerpo. Esta adaptabilidad es fundamental, ya que acoge tus hombros y caderas, liberando la presión acumulada en vez de crear más. Es como recibir un abrazo que te sostiene sin apretar.
Cómo los materiales modernos marcan la diferencia
La tecnología del descanso ha avanzado a pasos agigantados. Los materiales de hoy están diseñados para dar soluciones a problemas concretos como el dolor de hombros. La viscoelástica de alta densidad, por ejemplo, es una maestra en distribuir el peso de tu cuerpo de manera uniforme.
Modelos como el Morfeo Hybrid Original son un buen ejemplo de esta evolución. Combinan esa viscoelástica con un núcleo de muelles ensacados, dándote lo mejor de ambos mundos: la firmeza y el soporte de los muelles con la adaptabilidad milimétrica de la viscoelástica. Esta mezcla evita que tus hombros se hundan de mala manera, manteniendo una postura correcta toda la noche. Si buscas un soporte excepcional, el Colchón Morfeo Nature y su viscoelástica transpirable son una opción fantástica: reduce la presión en puntos clave hasta en un 50 %, alineando hombros y cadera según demuestran los tests ergonómicos.
Aquí tienes una infografía que te ayudará a tomar decisiones rápidas sobre tu postura para proteger tus hombros.

Como ves en el diagrama, la clave está en usar las herramientas adecuadas, como las almohadas, para mantener el cuerpo bien alineado, ya duermas de lado o boca arriba.
La almohada: la pieza clave para tu cuello y hombros
Si el colchón son los cimientos, la almohada es la viga maestra que sostiene tu cuello. Su misión es simple pero crucial: mantener tu cabeza y cuello alineados con el resto de la columna. Si la almohada falla, la tensión que se genera en el cuello viaja directamente hacia los músculos de los hombros, creando un círculo vicioso de dolor y rigidez.
Elegir la almohada perfecta depende totalmente de tu postura al dormir:
- Si duermes boca arriba: Necesitas una almohada de altura media-baja. Su trabajo es rellenar la curva natural de tu cuello sin levantar la cabeza demasiado.
- Si duermes de lado: Aquí necesitas una almohada más alta y firme. Tiene que tener la altura exacta para ocupar el espacio entre tu oreja y el hombro, manteniendo la cabeza recta.
- Si duermes boca abajo: Aunque es una postura que los expertos desaconsejan, si no puedes evitarla, usa una almohada muy fina y blanda, o directamente ninguna, para minimizar la torsión del cuello.
Una mala almohada puede tirar por tierra todos los beneficios de un buen colchón. Es la responsable directa de la salud de tu zona cervical y, por tanto, de que tus hombros puedan relajarse. Tomarte tu tiempo para elegir la correcta es una inversión directa en tu bienestar.
Para acertar, no solo mires la altura, sino también el material. Las almohadas viscoelásticas se adaptan genial a la forma de tu cabeza y cuello, dando un soporte a medida que alivia los puntos de presión. Si quieres una guía más a fondo, puedes echar un vistazo a estos consejos para comprar una almohada y encontrar la perfecta para un descanso óptimo.
Estiramientos suaves para relajar tus hombros antes de dormir
Crear una pequeña rutina de estiramientos justo antes de meterte en la cama puede marcar una diferencia brutal en cómo te sientes por la mañana. No te hablo de un entrenamiento ni nada parecido, sino de unos movimientos suaves y conscientes para liberar toda esa tensión que los hombros han ido acumulando durante el día. Piénsalo como una herramienta muy simple para adelantarte al dolor de hombros al dormir y evitar que aparezca.

Imagina que estos estiramientos son como una señal que le envías a tu cuerpo para que se ponga en "modo descanso". Al relajar la musculatura, no solo alivias esa rigidez tan molesta, sino que también mejoras la circulación en la zona, lo que es clave para bajar la inflamación.
Aquí el objetivo no es forzar hasta ser un contorsionista, sino simplemente "desconectar" la tensión del día. Con dedicarle apenas cinco minutos a movimientos lentos y controlados, ya estás preparando la articulación del hombro para un descanso de verdad, sin dolor.
Esta rutina ayuda a que tus músculos lleguen a la cama relajados, en lugar de arrastrar todo el estrés y la carga del día a tu descanso nocturno.
Rutina de estiramientos en 5 minutos
Aquí tienes una secuencia con tres ejercicios súper sencillos que puedes hacer justo antes de acostarte. La clave es la suavidad; si notas dolor, afloja un poco la intensidad. No se trata de sufrir.
-
Rotaciones de hombros hacia atrás y adelante
- Cómo hacerlo: Siéntate o ponte de pie con la espalda recta y los brazos colgando a los lados. Ahora, sube lentamente los hombros hacia las orejas, llévalos hacia atrás dibujando un círculo amplio y, finalmente, déjalos caer. Repite esto unas 10 veces y luego cambia el sentido, haciendo otros 10 círculos hacia adelante.
- Por qué funciona: Es un movimiento genial para calentar la articulación y soltar la tensión que se acumula en los trapecios, esos músculos que conectan el cuello y los hombros y que tanto sufren.
-
Estiramiento del péndulo
- Cómo hacerlo: Ponte de pie e inclina un poco el tronco hacia adelante. Apoya una mano en una mesa o una silla para no perder el equilibrio y deja que el otro brazo cuelgue muerto, relajado hacia el suelo. Sin hacer fuerza, simplemente balancéalo con suavidad: primero adelante y atrás, luego de un lado a otro y, para terminar, en pequeños círculos. Hazlo durante 30 segundos y cambia de brazo.
- Por qué funciona: Este ejercicio usa la propia gravedad para abrir espacio en la articulación del hombro, aliviando la compresión sin forzar para nada los tendones.
-
Abrazo de pecho o estiramiento del águila
- Cómo hacerlo: Cruza un brazo por delante del pecho, bien estirado. Con la otra mano, agarra el codo y tira suavemente hacia ti hasta que notes que estira la parte de atrás del hombro. Aguanta ahí unos 20-30 segundos mientras respiras hondo. Luego, repite con el otro brazo.
- Por qué funciona: Con este estiras de forma muy directa los músculos deltoides y la parte trasera del manguito rotador, que son dos de las zonas donde más tensión se enquista.
Estos ejercicios son una forma fantástica de empezar. Si quieres ir un paso más allá, hay otras prácticas que te pueden venir de perlas. Puedes echar un vistazo a nuestro artículo sobre posturas de yoga para dormir mejor, donde encontrarás más movimientos que también son muy beneficiosos para los hombros. Recuerda, la constancia es tu mejor aliada; convierte esta pequeña rutina en tu nuevo hábito nocturno.
Cuándo necesitas buscar ayuda profesional
Aunque ajustar tu postura al dormir y mejorar tu equipo de descanso son pasos clave, hay momentos en los que el dolor de hombros al dormir es algo más que una simple molestia. Es fundamental que aprendas a reconocer las señales de alerta que te indican que ha llegado el momento de pedir cita con un profesional.
Ignorar un dolor que no se va puede transformar un problema pasajero en una condición crónica, mucho más pesada y difícil de tratar. Si has probado a hacer cambios durante varias semanas y el dolor sigue ahí, o incluso va a más, es una señal inequívoca de que necesitas el diagnóstico de un médico o un fisioterapeuta.
Señales que no debes pasar por alto
Hay ciertos síntomas que son como luces rojas en un semáforo. Si el dolor es tan intenso que te despierta una y otra vez por la noche, impidiendo que descanses de verdad, no lo ignores. Lo mismo ocurre si notas debilidad en el brazo, un hormigueo persistente o una pérdida de fuerza que te complica tareas tan simples como coger una taza.
Aquí tienes una lista de síntomas que justifican una visita al especialista:
- Dolor agudo y constante: No es una pequeña molestia, sino un dolor punzante que se niega a desaparecer.
- Pérdida de movilidad: Te cuesta levantar el brazo para peinarte, ponerte una chaqueta o alcanzar algo en un estante.
- Debilidad en el brazo o la mano: Podría ser un indicio de un pinzamiento nervioso que necesita ser evaluado cuanto antes.
- Dolor que no mejora tras 2-3 semanas: Si ya has probado a cambiar de postura y de colchón sin ver resultados, la causa puede ser más profunda.
No subestimes un dolor que te limita en tu día a día. Actuar a tiempo es la mejor herramienta para evitar que una lesión se complique y para asegurar una recuperación mucho más rápida y completa.
Un profesional podrá averiguar si se trata de una tendinitis, una bursitis, un pinzamiento u otra afección que necesite un tratamiento específico, como fisioterapia o medicación.
Si estás en España como estudiante y necesitas ayuda profesional para tu dolor de hombros, es importante que sepas cómo contratar el mejor seguro médico para estudiantes para cubrir tus necesidades. Tomar las riendas de tu salud es siempre el paso más importante.
Preguntas frecuentes sobre el dolor de hombros al dormir
Cuando el dolor de hombro te roba el sueño, es normal que te asalten un montón de preguntas. Para que no tengas que navegar por respuestas confusas, hemos reunido aquí las dudas más habituales sobre el dolor de hombros al dormir. Queremos darte información clara y directa para que entiendas qué te está pasando y, sobre todo, cómo ponerle remedio.
Piensa en esta sección como una charla directa con un experto, resolviendo esas preguntas que te rondan por la cabeza cuando el malestar no te deja en paz.
¿Un colchón duro es mejor si me duelen los hombros?
Para nada, y este es uno de los grandes mitos del descanso. Un colchón que es como una tabla puede ser tu peor enemigo, porque crea puntos de presión justo en las zonas más sensibles y que más sobresalen, como los hombros y las caderas. En lugar de aliviar, agrava el problema.
La clave está en el equilibrio. Los especialistas recomendamos una firmeza media-alta, que te dé un soporte firme para mantener la columna alineada, pero que al mismo tiempo tenga una capa superior que te acoja. Esa capa de confort es la que se adapta a ti, aliviando la presión en vez de luchar contra ella. Imagina un abrazo que te sujeta, no una superficie rígida que te empuja.
¿Por qué el dolor de hombro empeora por la noche?
Durante el día, tus músculos están en alerta, trabajando sin que te des cuenta para estabilizar la articulación del hombro. Pero cuando te acuestas, la historia cambia por completo.
Al dormir, esa musculatura se relaja. Si ya tienes alguna pequeña inflamación de base, como una tendinitis o bursitis, la presión constante de tu propio peso sobre el hombro, sumada a estar quieto durante horas, dispara la inflamación y concentra toda la tensión justo ahí. Por eso una molestia que casi ni notas por el día se convierte en un dolor punzante que te despierta de madrugada.
Irónicamente, el reposo nocturno puede agravar la inflamación del hombro si la postura y el colchón no son los adecuados. La falta de movimiento reduce el flujo sanguíneo y machaca el mismo punto durante horas.
¿Es malo dormir con el brazo debajo de la almohada?
Sí, es una de las peores costumbres que puedes adoptar. Aunque al principio te parezca una postura cómoda y reconfortante, le estás haciendo un flaco favor a tu hombro.
Al colocar el brazo así, comprimes nervios y vasos sanguíneos clave, lo que provoca ese hormigueo tan molesto o que la mano se te quede "dormida". Pero lo más grave es que obligas a la articulación del hombro a mantenerse en una posición elevada y forzada durante toda la noche. A la larga, esto puede causar o empeorar lesiones serias en el manguito rotador.
¿En cuánto tiempo notaré la diferencia con un colchón nuevo?
Tu cuerpo es una criatura de hábitos, así que necesita un poco de tiempo para adaptarse a un nuevo soporte. Lo normal es que tarde entre 2 y 4 semanas en acostumbrarse del todo a la nueva superficie de descanso.
Ahora bien, si tu viejo colchón era la causa principal de tu dolor, lo más seguro es que notes un alivio casi inmediato en los puntos de presión. Sentirás cómo el soporte adecuado empieza a funcionar desde las primeras noches. Por eso, los periodos de prueba son tan importantes a la hora de elegir.
Para que puedas elegir sin miedo a equivocarte, en Colchón Morfeo te damos 100 noches de prueba. Duerme, sueña y decide si es el colchón perfecto para ti. Si no te enamora, lo recogemos sin coste alguno. Entra en www.morfeo.com y descubre cómo la ciencia del descanso puede transformar tus noches.