Posturas para dormir y salud postural una guía para un descanso reparador
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Las mejores posturas para dormir son, sin duda, de lado (decúbito lateral) o boca arriba (decúbito supino). Ambas consiguen algo fundamental: mantener la columna vertebral bien alineada. Con esto ayudas a prevenir esos molestos dolores de espalda y cuello, mientras que dormir boca abajo suele ser la opción menos recomendable por la tensión que acumula en las cervicales.
Por qué tu postura al dormir define tu salud y energía
La forma en que duermes es mucho más que una simple costumbre; es uno de los pilares de tu bienestar. Imagínalo como la alineación de las ruedas de un coche: si están torcidas, el desgaste es desigual y el coche no rinde como debería. Pues lo mismo le pasa a tu columna durante las horas que pasas en la cama.
Una mala postura nocturna puede ser la causa oculta de muchos problemas que te afectan en tu día a día. Y no hablamos solo de despertarse con rigidez, sino de un impacto que se va acumulando y que, poco a poco, puede ir mermando tu calidad de vida.
El impacto silencioso de una mala postura
Cuando duermes en una posición que fuerza el cuello o la espalda, estás sometiendo a tu cuerpo a un estrés innecesario durante horas. Esta tensión constante puede acabar manifestándose de varias formas:
- Dolores crónicos: Ese dolor de espalda o cuello que parece no tener un origen claro, muchas veces está directamente relacionado con cómo duermes.
- Problemas digestivos: Ciertas posturas, como dormir totalmente plano boca arriba, pueden agravar el reflujo ácido.
- Mala circulación: Una presión constante sobre algunas partes del cuerpo puede dificultar el flujo sanguíneo y provocar que te levantes con brazos o piernas dormidos.
- Fatiga durante el día: Un sueño interrumpido por la incomodidad física impide que llegues a las fases de descanso profundo. ¿El resultado? Te sientes cansado y sin energía al día siguiente.
La postura que adoptas para dormir no solo afecta a tus músculos y huesos. Tiene una conexión directa con la calidad de tu respiración, la digestión e incluso la salud cerebral, ya que un descanso profundo ayuda al cerebro a eliminar las toxinas que acumula durante el día.
En esta guía, vamos a desgranar las posturas para dormir más comunes: de lado, boca arriba y boca abajo. Analizaremos cómo impacta cada una en tu cuerpo para que entiendas de verdad sus beneficios e inconvenientes.
Descubrirás que con pequeños ajustes, como usar una almohada extra o elegir el colchón adecuado, puedes transformar por completo tu descanso. El objetivo es que aprendas a alinear tu cuerpo para despertar sintiéndote como nuevo, con más energía y libre de dolores.
Análisis detallado de las principales posturas para dormir
Cada noche, cuando nos metemos en la cama, nuestro cuerpo busca de forma casi instintiva esa postura que nos grita "comodidad". Pero esa elección, que parece tan trivial, tiene un impacto brutal en cómo nos vamos a sentir a la mañana siguiente. No es solo una cuestión de estar a gusto unos minutos, sino de alinear el cuerpo para que pueda hacer su trabajo de reparación mientras dormimos.
Vamos a meternos de lleno a analizar las tres posturas para dormir más habituales: de lado, boca arriba y boca abajo. Cada una tiene sus propias reglas del juego, con ventajas claras para ciertas personas y desventajas que, si no las conocemos, pueden pasarnos factura a largo plazo.
Para que te hagas una idea rápida, este mapa conceptual te muestra de un vistazo cómo la postura que adoptas influye directamente en tu salud y en la energía que tendrás al día siguiente.

Como ves, encontrar tu postura ideal es el primer paso para un buen descanso. Y un buen descanso es la gasolina que necesitas para comerte el mundo cada día.
Para ayudarte a visualizar mejor los pros y contras, hemos preparado esta tabla comparativa. Es una chuleta rápida para que veas qué te conviene más según tus necesidades.
Ventajas y desventajas de cada postura para dormir
| Postura | Key benefits | Desventajas principales | Recomendada para |
|---|---|---|---|
| Decúbito lateral (de lado) | Mejora digestión, reduce ronquidos y acidez, alinea la columna. | Presión en hombros y caderas, posible aparición de arrugas. | Personas con dolor de espalda, reflujo, apnea del sueño y embarazadas. |
| Decúbito supino (boca arriba) | Alineación neutra de la columna, previene dolor de cuello, evita arrugas. | Agrava los ronquidos y la apnea del sueño, puede empeorar el reflujo. | Personas con dolor de cuello o espalda que no roncan. |
| Decúbito prono (boca abajo) | Puede aliviar ronquidos en algunos casos. | Tensión extrema en cuello y lumbares, dificulta la respiración. | Personas que no pueden dormir de otra forma (con ajustes para minimizar daños). |
Ahora que tienes la visión general, vamos a desgranar cada postura para que no te quede ninguna duda.
Dormir de lado o decúbito lateral: la opción más popular
Dormir de lado es, de lejos, la postura ganadora. La mayoría de especialistas la recomiendan, y no es por casualidad. Piensa en ella como la posición de equilibrio natural del cuerpo. Al tumbarte de costado, sobre todo con las piernas un poco dobladas, permites que la columna se mantenga en una línea recta y relajada, desde las cervicales hasta la pelvis.
Esta alineación es la clave para quitarle presión a la espalda y al cuello. Los datos, de hecho, lo confirman: el 76% de los españoles prefiere dormir en postura lateral, y la consideran la mejor para un sueño realmente reparador. Si quieres curiosear más sobre estos hábitos, puedes conocer más sobre las preferencias de descanso en España.
Ventajas clave de dormir de lado
- Mejora la digestión y reduce el reflujo: Sobre todo si duermes sobre el lado izquierdo. Esta posición ayuda a que los ácidos del estómago se queden donde deben, aliviando la acidez.
- Disminuye los ronquidos: Al mantener las vías respiratorias más despejadas que boca arriba, el aire pasa con más facilidad. ¡Tu pareja te lo agradecerá!
- Favorece la salud cerebral: Hay estudios que sugieren que esta postura ayuda al cerebro a limpiar las "basurillas" metabólicas que acumulamos durante el día.
Pero ojo, no todo es perfecto. El principal inconveniente es la presión que se acumula en los hombros y las caderas. Si tu colchón es una tabla, estas zonas no se hunden lo suficiente y se desalinea todo, provocando dolor.
Consejo práctico: El truco definitivo para optimizar esta postura es colocar una almohada firme entre las rodillas. Con este simple gesto, alineas las caderas, liberas tensión de la zona lumbar y evitas que la pierna de arriba se caiga hacia delante, forzando la espalda.
Dormir boca arriba o decúbito supino: la postura neutral
Dormir boca arriba es como dejar que la gravedad te ayude a descansar. En esta posición, tu columna, cuello y cabeza reposan en una posición totalmente neutra, sin giros forzados ni presiones raras. Es, sin duda, la mejor postura para prevenir dolores de espalda y cuello, siempre y cuando tengas el soporte adecuado.
Imagina que tu colchón es el cimiento de tu cuerpo. Si esa base es la correcta, tu peso se distribuye de manera uniforme y se eliminan los puntos de presión en las articulaciones.
¿Por qué es una buena opción?
- Alineación espinal perfecta: Respeta las curvas naturales de tu espalda como ninguna otra postura, minimizando el riesgo de contracturas.
- Previene las arrugas faciales: Como tu cara no está aplastada contra la almohada, ayudas a prevenir las arrugas de compresión.
- Alivia la congestión nasal: Si usas una almohada que eleve un poquito la cabeza, esta postura puede facilitar el drenaje de los senos nasales.
Sin embargo, esta postura no es apta para todos. Su gran "pero" es que puede empeorar los ronquidos y la apnea del sueño. Al estar boca arriba, la base de la lengua y el paladar blando tienden a caer hacia atrás, obstruyendo el paso del aire.
Si roncas o sufres de apnea, notarás que tus síntomas se disparan en esta posición. Además, si tienes reflujo ácido, dormir completamente plano puede ponérselo muy fácil a los ácidos para subir.
Dormir boca abajo o decúbito prono: la postura menos recomendada
Lo sabemos. Para algunas personas, es la única manera de coger el sueño. Pero siendo sinceros, dormir boca abajo es, por consenso general, la postura más perjudicial para tu cuerpo. Te obliga a tener la cabeza girada 90 grados durante horas, lo que crea una tensión brutal en las cervicales.
Es como si te pasaras ocho horas con el cuello torcido mirando a un lado. A la larga, esta torsión puede provocar contracturas crónicas, dolores de cabeza y hasta problemas más serios como hernias discales.
Además, esta postura tiende a aplanar la curva natural de la espalda baja. Al hundirse la barriga en el colchón, la zona lumbar se arquea de forma antinatural, lo que se traduce en un dolor de riñones mañanero que muchos conocen bien.
Principales desventajas
- Tensión cervical extrema: El cuello está en una posición forzadísima durante horas, lo que puede causar pinzamientos y dolor.
- Presión en la columna lumbar: La falta de soporte en el abdomen fuerza la curvatura de la espalda baja.
- Dificulta la respiración: Presiona el diafragma y puede que hasta sientas que te falta el aire.
Si eres de los que no puede dormir de otra forma, al menos intenta minimizar los daños. Prueba a dormir sin almohada o con una muy, muy fina para reducir el ángulo del cuello. También puedes colocar una almohada delgada debajo de la pelvis para ayudar a que tu espalda baja mantenga una posición un poco más neutra.
Elige el colchón y la almohada perfectos para tu postura
Ya sabes cuál es la mejor postura para ti, pero sin las herramientas adecuadas, todo ese esfuerzo se queda a medias. Piensa en tu colchón y tu almohada como el equipo de apoyo de tu cuerpo; si no están a la altura, tu columna no podrá mantenerse alineada por mucho que te empeñes.
No existe un colchón o una almohada universalmente perfectos. El mejor equipo de descanso es el que se adapta como un guante a tu forma de dormir, a tu peso y a tu fisionomía. La clave está en dar con ese equilibrio ideal entre comodidad y soporte.

La firmeza del colchón según tu postura
La firmeza de un colchón no es una simple preferencia, es una necesidad ergonómica. Un colchón demasiado blando hará que tu cuerpo se hunda más de la cuenta, forzando la columna a una posición antinatural. Por otro lado, uno excesivamente firme creará puntos de presión muy incómodos en hombros y caderas, impidiendo que la columna descanse recta.
La elección correcta depende directamente de tus posturas para dormir habituales:
- Para quienes duermen de lado (decúbito lateral): Necesitas un colchón de firmeza media-alta. Este nivel de soporte permite que tus hombros y caderas, los puntos más anchos, se hundan lo justo para que el resto de la columna se mantenga perfectamente alineada.
- Para quienes duermen boca arriba (decúbito supino): Una firmeza media-alta también es la mejor opción aquí. Proporciona un soporte uniforme a lo largo de toda la espalda, respetando sus curvas naturales y evitando que la zona lumbar se hunda.
- Para quienes duermen boca abajo (decúbito prono): Si no puedes evitar esta postura, necesitas un colchón firme. Es crucial para impedir que la pelvis y el abdomen se hundan, lo que arquearía la espalda baja y provocaría dolor.
La tecnología de los colchones ha avanzado una barbaridad. Los modelos híbridos, que combinan muelles ensacados con espumas viscoelásticas, ofrecen una adaptabilidad excelente. Permiten el hundimiento justo donde se necesita sin sacrificar el soporte general, convirtiéndose en una opción muy versátil para la mayoría.
La almohada: el complemento indispensable
La almohada es tan importante como el colchón. Su misión es rellenar ese hueco que queda entre tu cabeza y el colchón, manteniendo el cuello alineado con el resto de la columna. Una almohada incorrecta puede arruinar los beneficios del mejor colchón del mundo.
La altura ideal de la almohada varía drásticamente según cómo duermas.
Guía rápida de altura de almohada
| Sleeping position | Altura de almohada recomendada | Primary objective |
|---|---|---|
| Sideways | Alta y firme | Rellenar el espacio entre la oreja y el hombro para mantener el cuello recto. |
| Face up | Average | Soportar la curva natural del cuello sin empujar la cabeza hacia adelante. |
| Face down | Baja o ninguna | Minimizar el ángulo de torsión del cuello para reducir la tensión cervical. |
Para entender mejor cómo interactúan todos estos elementos, es útil conocer las características de un buen equipo de descanso. Si estás pensando en renovar el tuyo, te puede interesar nuestra guía sobre cómo elegir el colchón para dormir que mejor se adapte a ti.
Más allá de la firmeza y la altura
Aunque la firmeza y la altura son los factores principales, hay otros aspectos que marcan la diferencia entre un sueño aceptable y uno verdaderamente reparador.
- Transpirabilidad: Un buen colchón debe dejar que el aire circule. Los materiales transpirables, como los que encuentras en los colchones Morfeo, ayudan a regular la temperatura corporal, evitando que te despiertes por exceso de calor.
- Independencia de lechos: Si duermes en pareja, esta característica es fundamental. Un colchón con buena independencia de lechos absorbe el movimiento, de modo que si tu pareja se mueve, tú ni te enteras. Esto evita microdespertares y garantiza un sueño más profundo y continuo.
- Materiales de calidad: La durabilidad de tu equipo de descanso depende directamente de la calidad de sus materiales. Invertir en un buen colchón y una buena almohada es invertir en tu salud a largo plazo, asegurando que el soporte no se degrade con el paso de los años.
En definitiva, tu colchón y tu almohada deben trabajar juntos como un sistema de soporte personalizado. Elegir correctamente no es un lujo, es una necesidad para garantizar que cada noche tu cuerpo se recupere y te levantes sin dolores y lleno de energía.
Adaptar tu postura en situaciones especiales
Hay momentos en la vida en que nuestro cuerpo nos pide a gritos un cambio, y la forma en que dormimos no es ninguna excepción. El embarazo, la apnea del sueño o simplemente el hecho de compartir cama son situaciones que exigen adaptar nuestras posturas para dormir si queremos garantizar un descanso de calidad.
No se trata de encontrar una solución mágica que sirva para todo, sino de aprender a escuchar a nuestro cuerpo y darle justo lo que necesita para recuperarse cada noche. Vamos a ver cómo puedes ajustar tu postura en estas circunstancias tan particulares con soluciones prácticas y que de verdad funcionan.
Posturas para dormir durante el embarazo
El embarazo es una etapa de cambios brutales, y el descanso se convierte, de repente, en una prioridad absoluta. El problema es que encontrar una postura cómoda puede ser una auténtica odisea. De hecho, según la Sociedad Española del Sueño, hasta un 78 % de las embarazadas sufre algún tipo de trastorno del sueño, sobre todo en el tercer trimestre.
Aquí hay poco debate: la postura más recomendada por ginecólogos y fisioterapeutas es dormir sobre el lado izquierdo. Y no, no es un capricho; tiene una base científica muy sólida.
Beneficios de dormir sobre el lado izquierdo
- Mejora la circulación sanguínea: Facilita que la sangre, el oxígeno y los nutrientes lleguen al feto de la mejor manera posible.
- Reduce la presión sobre órganos vitales: Al tumbarte sobre la izquierda, el útero no comprime ni la vena cava inferior (una vena clave que devuelve la sangre al corazón) ni el hígado.
- Alivia la hinchazón: Ayuda a disminuir la retención de líquidos en piernas, tobillos y pies, un clásico del embarazo.
Por el contrario, dormir boca arriba está totalmente desaconsejado, especialmente en las últimas etapas. En esta posición, todo el peso del útero puede aplastar la vena cava, reduciendo el flujo de sangre y oxígeno al bebé.
Un truco para la comodidad: Colocar una almohada entre las rodillas flexionadas es mano de santo. Ayuda a alinear la cadera y la pelvis, liberando un montón de tensión en la zona lumbar. Otra almohada bajo el vientre también puede darte ese soporte extra que te cambiará la noche.
Si quieres profundizar más en el tema, te recomiendo echar un vistazo a nuestra guía completa sobre las mejores posturas para dormir embarazada, donde encontrarás muchos más consejos para esta etapa tan especial.
Soluciones para los ronquidos y la apnea del sueño
Los ronquidos no son solo una molestia para quien duerme al lado; a menudo son una señal de que algo está obstruyendo las vías respiratorias. Y la apnea del sueño ya es algo más serio, una condición en la que la respiración se detiene y se reinicia una y otra vez.
Para ambos casos, la postura es fundamental. Dormir boca arriba es el enemigo público número uno. Por pura gravedad, la base de la lengua y el paladar blando caen hacia atrás, estrechando o directamente bloqueando el paso del aire.
La solución más directa y efectiva es adoptar la postura de lado (decúbito lateral). Simplemente al girar el cuerpo, evitas que la lengua obstruya la garganta, lo que reduce de forma drástica tanto la frecuencia como la intensidad de los ronquidos y los episodios de apnea. Para los que tienden a rodar sobre la espalda mientras duermen, usar una almohada corporal o el viejo "método de la barrera de almohadas" en la espalda puede ser de gran ayuda para mantenerse de lado.
Claves para dormir bien en pareja
Dormir en compañía puede ser una maravilla, pero también puede convertirse en una batalla nocturna por el espacio, la temperatura o el silencio. Si cada uno tiene una postura preferida distinta o si uno de los dos se mueve más que los precios en la gasolinera, la calidad del sueño de ambos se resiente.
La clave para un descanso compartido y en paz se basa en dos pilares: la comunicación y un buen equipo de descanso.
- Buscar un punto medio: Si uno prefiere dormir boca arriba y el otro de lado, lo primero es asegurar que hay espacio de sobra para que ambos estén cómodos sin invadirse mutuamente.
- Invertir en un colchón con independencia de lechos: Esta es, sin duda, la mejor inversión que puede hacer una pareja. Un colchón como el de Morfeo, diseñado para absorber el movimiento, garantiza que si una persona se gira, la otra ni se entera. Se acabaron los microdespertares por culpa de los meneos del otro.
- Gestionar los ronquidos: Si uno de los dos ronca, animarle a dormir de lado puede ser la solución. La empatía aquí es crucial; es un problema de salud, no algo que haga a propósito para molestar.
- Optimizar el entorno: Ponerse de acuerdo en una temperatura agradable para los dos y usar edredones o mantas individuales si hay mucha diferencia en la sensación térmica puede mejorar la convivencia nocturna una barbaridad.
En definitiva, adaptar nuestra postura en momentos clave es esencial para cuidar nuestra salud y bienestar. Ya sea por un embarazo, para combatir los ronquidos o para mejorar el descanso en pareja, unos pequeños ajustes pueden marcar una diferencia enorme en cómo nos levantamos cada día.
Estrategias prácticas para cambiar tu postura al dormir
Sabes que dormir de lado es mejor para tu espalda o que deberías evitar la postura boca abajo. Ese es el primer paso. El verdadero reto, sin embargo, es llevarlo a la práctica. El cuerpo tiene memoria y, por la noche, busca de forma inconsciente esa postura a la que lleva años acostumbrado. Cambiar este hábito requiere paciencia y, sobre todo, una buena estrategia.

No se trata de una lucha de fuerza de voluntad en mitad de la noche, sino de reeducar a tu cuerpo con las herramientas adecuadas. Es un proceso gradual, así que no te frustres si las primeras noches te despiertas en tu antigua posición. La constancia es tu mejor aliada.
El método de la barrera de almohadas
Una de las técnicas más efectivas para modificar tus posturas para dormir es, literalmente, construir barreras físicas que te impidan moverte hacia la posición que quieres evitar. Es un truco sencillo pero sorprendentemente eficaz para guiar a tu cuerpo mientras duermes.
Imagina que quieres dejar de dormir boca abajo y empezar a hacerlo de lado. La estrategia es bien simple:
- Acuéstate de lado: Colócate en la postura que quieres adoptar, con una almohada entre las rodillas para mantener las caderas alineadas.
- Crea una barrera frontal: Coge una almohada corporal larga o varias almohadas normales y ponlas pegadas a tu pecho y abdomen. Esto te impedirá rodar hacia delante.
- Refuerza la espalda: Coloca otra almohada firme justo detrás de ti. Si de forma inconsciente intentas girar hacia tu espalda, te toparás con ella.
Este "nido" de almohadas actúa como un recordatorio amable pero firme para tu cuerpo. Limita tus movimientos y te ayuda a consolidar la nueva postura noche tras noche.
Entender el cambio de postura como un entrenamiento es clave. Cada noche que logras mantener la nueva posición es una pequeña victoria que refuerza el nuevo hábito muscular y neurológico.
Prepara tu cuerpo antes de acostarte
A veces, es la propia rigidez muscular la que nos empuja a buscar posturas poco saludables para aliviar la tensión. Una breve rutina de estiramientos suaves antes de ir a la cama puede marcar una gran diferencia, preparando tu cuerpo para aceptar y mantener una mejor alineación.
Concéntrate en liberar la tensión en las zonas clave:
- Estiramiento de gato-vaca: A cuatro patas, arquea y redondea la espalda muy despacio para movilizar toda la columna.
- Torsión espinal suave: Tumbado boca arriba, lleva una rodilla hacia el pecho y luego crúzala sobre el cuerpo, intentando mantener los hombros pegados al colchón.
- Estiramiento de isquiotibiales: Tumbado, eleva una pierna recta y sujétala con suavidad por detrás del muslo para estirar toda la parte posterior.
Estos movimientos no solo relajan los músculos, sino que también calman el sistema nervioso, facilitando que te duermas más rápido. Si buscas ideas más específicas, puedes explorar diferentes posturas de yoga para dormir mejor que te ayudarán en este proceso.
El cambio no ocurrirá de la noche a la mañana, pero con estas estrategias estarás dándole a tu cuerpo el apoyo que necesita para adaptarse. Poco a poco, la nueva postura dejará de sentirse extraña y se convertirá en tu nueva normalidad para un descanso verdaderamente reparador.
Resolvemos tus últimas dudas sobre posturas al dormir
Ya estamos llegando al final de esta guía y es muy normal que todavía tengas alguna pregunta rondando la cabeza. No te preocupes, hemos preparado este apartado para dar respuesta a las dudas más habituales, con un lenguaje claro y directo para que no te quede ni un cabo suelto.
Piénsalo como el último ajuste fino antes de dar con ese descanso que tanto buscas. Queremos que te vayas de aquí con toda la información y la confianza para empezar a dormir mejor desde esta misma noche.
¿Cuál es la peor postura para dormir y por qué?
Aquí casi todos los expertos se ponen de acuerdo: dormir boca abajo (o en decúbito prono) es la opción menos amiga de tu salud. El motivo principal es que te obliga a tener el cuello girado por completo durante horas. Esa torsión es de todo menos natural y mete una tensión brutal en las cervicales, lo que a menudo se traduce en dolores de cuello, contracturas e incluso dolores de cabeza.
Por si fuera poco, esta postura también aplana la curva natural de tu espalda baja, creando una presión innecesaria que suele ser la culpable de ese dolor lumbar tan molesto al levantarte. Y sí, puede que reduzca los ronquidos, pero los problemas que causa a nivel de espalda y cuello son demasiado importantes como para pasarlos por alto.
¿Te es imposible dormir de otra forma? Intenta al menos minimizar los daños. Usa una almohada muy, muy fina bajo la cabeza (o directamente ninguna) y coloca otra almohada delgada debajo de la pelvis. Este pequeño gesto ayuda a aliviar bastante la tensión en la zona lumbar.
Me despierto con dolor de hombros, ¿es por mi postura?
Tiene toda la pinta de que sí. El dolor de hombros al despertar es un clásico entre quienes duermen de lado, sobre todo si tienen la costumbre de caer siempre sobre el mismo hombro. Al hacerlo, gran parte del peso de tu torso se concentra en esa articulación, lo que puede acabar provocando pinzamientos e inflamación.
Para ponerle remedio, tienes que atacar por dos frentes:
- Revisa tu equipo de descanso: Tu colchón debería tener una firmeza media-alta, la justa para que el hombro se hunda un poquito sin que el resto del cuerpo pierda el soporte. A la vez, la almohada tiene que ser lo bastante alta y firme como para que la cabeza quede perfectamente alineada con la columna, sin caerse ni quedar demasiado levantada.
- Ve alternando los lados: Intenta no castigar siempre al mismo hombro. Coge el hábito de cambiar de lado a lo largo de la noche para que la presión se reparta de forma más equilibrada.
¿Es malo moverse mucho por la noche?
Para nada, de hecho, es lo más natural y saludable del mundo. De media, una persona puede cambiar de postura entre 20 y 40 veces por noche. Estos movimientos son inconscientes y muy beneficiosos, ya que mejoran la circulación de la sangre y evitan que los músculos y las articulaciones se queden agarrotados.
El problema no está en moverse, sino en que esos movimientos te despierten o interrumpan las fases profundas del sueño. Si te das cuenta de que no paras de dar vueltas porque no encuentras una postura cómoda, es una señal de alarma. Lo más probable es que tu colchón no te esté dando el soporte que necesitas, y tu cuerpo, en un intento desesperado por encontrar alivio, no para de moverse, fragmentando tu descanso.
Esperamos que esta guía te haya sido de gran ayuda para entender lo importante que es encontrar tu postura ideal para dormir. Lograr un descanso de calidad es una de las mejores inversiones que puedes hacer en tu salud, y en Morfeo estamos aquí para darte las mejores herramientas. Descubre cómo nuestros colchones pueden transformar tus noches en https://www.morfeo.com.