Almohadas ¿con qué frecuencia hay que cambiarlas?

Escrito por : Colchones Morfeo

Publicado el 22/09/2021

En Morfeo como especialistas en descanso sabemos lo importante que es cuidar nuestras almohadas para disfrutar del mejor sueño. Igual que con el colchón, las almohadas hay que cambiarlas cada cierto tiempo


Hoy compartimos con vosotros algunos consejos sobre con qué frecuencia hay que cambiarlas ¡Sigue leyendo!

Índice de Contenido

¿Cuándo hay que cambiar las almohadas?

Con el tiempo las almohadas pierden firmeza, calidad y sus beneficios a causa del uso. Igual que cada cierto tiempo debemos renovar nuestro colchón para garantizar el mejor descanso, las almohadas también hay que cambiarlas.

Entonces, ¿con qué frecuencia debemos cambiar las almohadas? Lo idóneo es cambiar las almohadas una vez al año o cada dos años como mucho, sin embargo, este periodo puede variar según algunos factores que pueden indicar que es hora de cambiar las almohadas ya.

Razones para cambiar las almohadas

Debemos tener en cuenta que pasamos una cantidad de tiempo importante durmiendo. Nuestro descanso depende de que contemos con el equipo ideal para el descanso, así como que esté en condiciones óptimas para proporcionar un sueño de calidad. 

El desgaste por su uso y otros factores pueden influir negativamente en nuestro descanso, teniendo que reemplazar nuestras almohadas por unas que tengan todas sus propiedades. ¿Cuáles son las razones para cambiar una almohada?


Cuando pierde su forma

Uso tras uso nuestra almohada va perdiendo firmeza y envejeciendo un poco más cada día. Si dormimos con la almohada doblada, estos efectos se multiplican y con el tiempo podemos notar que nuestra almohada ha perdido su forma y ergonomía inicial. 

Existen señales de advertencia que nos ayudan a ver si nuestra almohada ha sufrido cambios en su forma:

- Aparición de bultos: Esto sucede cuando el relleno de la almohada se acumula en una zona concreta, creando nuevas formas y abultamientos que restan confort a nuestro descanso.

- La almohada queda como aplastada: En ocasiones, las almohadas pierden su grosor con el tiempo. Para mantener una correcta alineación de la columna y postura al dormir, la almohada debe tener cierto relieve, una almohada plana produce dolor de cuello y espalda.

Una almohada perfecta debe ser esponjosa, confortable, con cierto grosor, forma homogénea y suavidad. Cualquier alteración que podamos apreciar en su estructura, calidad, relleno, forma, etc. Es un claro indicador de que el tiempo de vida de nuestra almohada ha llegado a su fin y debemos reemplazarla por una nueva.


Almohada sucia o deteriorada

Aunque no lo creamos, cuando dormimos nuestra piel suda, desprende aceites y desechos que se incrustan en las fibras de nuestra almohada. Por ello, es importante proteger nuestra almohada con una funda y las sábanas. Ya que esta suciedad puede producir la aparición de bacterias, ácaros y hongos.

Además de esta grasa y sudor, diariamente se acumula suciedad como el polvo. Es muy importante cambiar las sábanas cada cierto tiempo (una vez por semana) para eliminar esta suciedad y mantener una buena higiene del sueño. 

La funda de la almohada debe lavarse cada una o dos semanas para garantizar una correcta limpieza. Si hablamos de la almohada, es recomendable lavarla cada tres meses para evitar la acumulación de bacterias, partículas, polvo y cualquier suciedad.

Existen ciertas señales que nos advierten de la necesidad de cambiar la almohada debido a la suciedad:

- Aparición de manchas en su superficie a pesar de una correcta limpieza y protección.
Cuando huele, esto suele suceder cuando sudamos mucho durante la noche y se acumula la humedad. 

- Aparecen bacterias que favorecen la aparición de olor.

La almohada tiene que proporcionarnos una sensación de frescor, especialmente tras su limpieza, si no ocurre esto quizás es momento de cambiarla.

Pérdida de calidad y confort

Uno de los principales motivos por los que escogemos una almohada y no otra es la comodidad. Para conseguir el mejor descanso nuestra almohada debe ser muy cómoda, si no es así ¡cámbiala!

Cuando a nuestra almohada le falta esa sensación de comodidad nos cuesta más conciliar el sueño. Ya sea a causa de una lesión o cambios en nuestra forma de dormir, si una almohada no te proporciona confort y comodidad, es mejor no usarla y cambiarla por otra. 

Cada persona tiene unas preferencias a la hora de dormir y esto hace que el tipo de almohada dependa del uso y preferencias de su usuario. Hay personas que necesitan mayor apoyo en el cuello, por lo que cambiar la almohada con el tiempo es una garantía de que dormirás mejor. Y es que la comodidad es clave en nuestro descanso.

Almohada Morfeo


En Morfeo, como especialistas en descanso y preocupados en cambiar la forma en que el mundo duerme, hemos incorporado y perfeccionado nuestros productos de descanso para ofrecer el mejor sueño de calidad. Nuestra almohada es un claro ejemplo de confort, adaptabilidad y comodidad al dormir.

Nuestra almohada tiene un núcleo de viscoelástica de célula abierta para una mejor circulación del aire y sensación de frescor al dormir. Su diseño, materiales y relleno garantizan el mejor soporte para tu cuello, con una gran adaptabilidad. Además viene con una funda 100% algodón, desenfundadle y lavable que asegura una perfecta transpiración y limpieza.
 

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