Qué le pasa a tu cuerpo cuando trabajas de noche y duermes de día
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El trabajo nocturno es una realidad y cada vez son más los tipos de trabajos que se suman a este tipo de horarios. Bien por las necesidades de los servicios prestados, bien por conveniencia de los trabajadores en cuanto a horarios. Sea cual sea el motivo, la realidad es que este tipo de horarios afecta diariamente a la salud y el bienestar.
Como especialistas en el descanso, en Morfeo, nos preocupa mucho la calidad del sueño. Por ello queremos mostrar los riesgos que conlleva para tu cuerpo cuando trabajas de noche y duermes de día. Y aportar nuestro granito de arena para ayudar a que estos efectos sean menos nocivos 😉
¿Qué ocurre si no duermes por la noche?
Lo normal es trabajar durante el día y dormir por la noche. Sin embargo, hay puestos de trabajo que modifican estos horarios para ofrecer los mejores servicios posibles.
El sector de la medicina, redes, obras, incluso estudiantes se ven afectados por estos horarios nocturnos. ¿Pero qué sucede si no duermes por la noche? Cuando no duermes por la noche el cuerpo no descansa con normalidad, esto se debe a que el organismo está preparado para dormir de noche.
Durante este periodo segregamos melatonina, una hormona que se encarga de ajustar nuestros ritmos biológicos y produce somnolencia. Aquellos que trabajan de noche deben luchar contra esta somnolencia mediante bebidas energéticas, cafeína, comida, etc.

Riesgos para la salud derivados de trabajar de noche y dormir de día
Trabajar de noche de forma continuada tiene efectos sobre la salud. Y es que una de las principales cosas que le pasa a tu cuerpo cuando trabajas de noche y duermes de día es la experimentación de cambios hormonales. Aquí mostramos algunos de esos riesgos que conlleva un trabajo nocturno:
Entre los cambios que se producen en tu cuerpo cuando trabajas de noche y duermes de día, hay alteraciones hormonales que pueden afectar, en el caso de las mujeres, en la menstruación.
Irritabilidad
El no dormir bien, la falta de sueño y no descansar adecuadamente hace mella en el carácter de las personas. Dando lugar a cambios bruscos de humor, irritabilidad, incluso resentimiento en la vida familiar y social.
Trastornos del sueño
Nuestro cerebro está, en cierto modo, programando para descansar por la noche. Cuando trabajas de noche y duermes de día, sueles dormir menos horas que quien duerme de noche, y el efecto se nota más con la edad. Al cuerpo le cuesta adaptarse y recuperarse de esta situación. Ya que no solo disminuyen las horas que duermes, sino también la calidad del sueño. No se descansa lo suficiente y esto a la larga trae consecuencias como: fatiga crónica, falta de concentración, somnolencia...
Estrés
Los cambios hormonales sufridos por la falta de sueño, un mal descanso, el ritmo de trabajo, la conciliación familiar, etc. Son factores que se van acumulando día tras día y que provocan situaciones de ansiedad y estrés.
Enfermedades asociadas a trabajar de noche y dormir de día
La alteración de los ritmos biológicos naturales debido a trabajar de noche, puede provocar serios problemas de salud, como señala la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), de la OMS. Y esto puede dar lugar a la aparición de enfermedades a medio-largo plazo.
Cáncer
La IARC, la agencia de la Organización Mundial de la Salud especializada en cáncer, clasifica el trabajo nocturno como «probablemente cancerígeno» para los humanos. Es una señal de riesgo, no una certeza, pero refuerza la importancia de cuidar el descanso y hacerse revisiones médicas.
Presión arterial
Nuestro cuerpo se rige por el ritmo circadiano (de actividad-reposo), que es como un reloj biológico que nos indica cuando es de día y cuando hora de dormir. Cuando este ritmo se altera se presentan niveles más altos de cortisol (hormona responsable del estrés), que puede elevar la presión arterial. Mantenido en el tiempo, se asocia a un mayor riesgo cardiovascular.
Problemas digestivos
Al no estar acostumbrados a un ritmo de vida nocturno, los hábitos alimenticios no están marcados para esta franja horaria. El tipo de alimentación que se suele seguir cuando trabajas de noche y duermes de día es malo. Se come entre horas, comidas copiosas y bebidas que mitiguen el cansancio. Esto a la larga provoca cambios en el sistema digestivo que tiene que trabajar más para digerir este tipo de alimentación, pudiendo generar problemas permanentes de estómago.
Diabetes
Además de los cambios en la alimentación y en los ritmos biológicos, trabajar de noche y dormir de día produce alteraciones en los niveles de glucosa. La regulación de la glucosa en el organismo se ve alterada, lo que se asocia a un mayor riesgo de diabetes tipo 2. Además de cambios en el metabolismo, pudiendo darse casos de sobrepeso.
Consejos Morfeo para llevarlo mejor
1. Dormir antes de entrar a trabajar
Tal como haríamos después de comer antes de empezar el turno de tarde, dormir una pequeña siestecita de una hora ayuda a equilibrar las horas de sueño y poner nuestro cerebro en reposo.
2. Llevar gafas oscuras
Cuando salgas de trabajar por la mañana, ponte unas gafas oscuras que tapen bastante el sol. Así engañas al cerebro el tiempo justo para llegar a casa, poner la habitación a oscuras (ayuda a conciliar el sueño) y dormir.
3. Revisiones médicas
Para asegurar que no haya problemas de salud graves, es recomendable que se hagan revisiones periódicas cuando se trabaja de noche. De esta forma se podrá detectar y poner solución a cualquier alteración que pueda suponer un riesgo de salud. Si te planteas tomar suplementos de melatonina, consúltalo antes con tu médico.
4. Comidas saludables
Una dieta equilibrada y saludable ayudará a mantener un organismo con vitalidad, buena forma y a dormir mejor. No ingerir alimentos cada cierto tiempo, sino establecer una rutina alimenticia para estos turnos. De este modo se puede prevenir el sobrepeso y cambios importantes en el metabolismo.
5. Aislar el ruido
Durante el día hay más movimiento, voces, gritos, coches, sirenas, música, etc. Que pueden alterar el momento del descanso. Cerrar bien todas las ventanas y persianas o incluso, comprar tapones para los oídos puede ayudarte a conseguir un mejor descanso.
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6. Un buen colchón
Sin embargo, lo más importante a la hora de conciliar el sueño y tener un buen descanso es el colchón. Un buen colchón que se adapte a tus movimientos y mantenga tu cuerpo en una buena posición mientras duermes. Favorecerá un buen descanso y evitará que te levantes con molestias por dormir en un colchón hundido o inadecuado.

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Dormir de día es más difícil: hay luz, ruido y más calor
Quien trabaja de noche duerme en las horas de más temperatura de la casa. Eso hace que el calor acumulado en el colchón pese mucho más que en un descanso nocturno, y es una de las razones por las que el sueño diurno resulta más superficial.

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