Dormir boca arriba: la guía para mejorar tu espalda y descanso

Dormir boca arriba: la guía para mejorar tu espalda y descanso

A menudo ni nos lo planteamos, pero la postura en la que dormimos es uno de los pilares de nuestra salud. Puede que no lo sepas, pero adoptar la posición de dormir boca arriba (lo que los expertos llaman decúbito supino) es, para muchos, la medalla de oro del descanso. ¿La razón? Alinea la columna y reduce al mínimo los puntos de presión.

Por qué dormir boca arriba puede transformar tu descanso (y tu salud)

Cambiar la forma en la que duermes puede parecer un detalle sin importancia, pero te aseguro que sus efectos van mucho más allá de la simple comodidad. Cuando te acuestas boca arriba, le das a tu cuerpo la oportunidad de reposar en una posición totalmente neutra, y eso tiene un impacto directo en tu bienestar, desde la espalda hasta la piel de la cara.

Persona durmiendo de lado en un colchón, mostrando una columna bien alineada para un descanso óptimo.

Piensa en tu columna vertebral como si fuera una torre de bloques. Si duermes de lado o boca abajo con una mala postura, esa torre se inclina y se tuerce, generando una tensión innecesaria en los discos y los músculos que la rodean. En cambio, al dormir boca arriba, permites que esa torre se mantenga recta y que el peso se distribuya de manera uniforme.

El aliado número uno de tu espalda

El principal beneficio, y el más evidente, es la correcta alineación de la columna. Al mantener la cabeza, el cuello y la espalda en una línea recta, la presión desaparece casi por completo. Esto es fundamental para quienes se levantan con esa molesta rigidez o con dolor en la zona lumbar.

La clave aquí es dejar que el colchón haga bien su trabajo: soportar las curvas naturales de tu cuerpo sin forzarlas. Con el tiempo, este simple hábito puede aliviar dolores crónicos y prevenir futuras lesiones. Un pequeño cambio con un impacto enorme a largo plazo.

Un truco de belleza inesperado

Pero los beneficios no son solo para la espalda. Dormir boca arriba también tiene sus ventajas estéticas. ¿Te has parado a pensar qué ocurre cuando duermes de lado o boca abajo? Tu cara pasa horas presionada contra la almohada. Esta fricción y compresión constantes son una de las causas de las famosas "arrugas del sueño".

Al mantener el rostro al aire, no solo evitas este problema, sino que además permites que las cremas y sérums que te aplicas por la noche se absorban en tu piel y no en la funda de la almohada. ¡Todo ventajas!

Adoptar la postura supina no es solo una cuestión de comodidad, es una decisión activa para mejorar la salud de tu columna, aliviar tensiones musculares y cuidar tu piel mientras descansas.

Combate el reflujo ácido nocturno

Si sufres de acidez o reflujo gastroesofágico, la gravedad puede ser tu mejor amiga o tu peor enemiga por la noche. Dormir boca arriba, sobre todo con la cabeza un poquito elevada, ayuda a que el ácido del estómago se quede donde debe estar y no suba hacia el esófago.

  • Alineación natural: Mantiene la columna vertebral en una posición neutra, reduciendo la tensión en cuello y espalda.
  • Menos arrugas: Evita la presión y la fricción de la cara contra la almohada durante horas.
  • Alivio del reflujo: Una ligera elevación de la cabeza ayuda a controlar la acidez estomacal.

Comparativa real de las posturas al dormir

A continuación, analizamos los pros y contras de cada postura para que entiendas por qué dormir boca arriba suele ser la opción más recomendada para la salud de tu columna.

Postura Impacto en la columna Otros efectos a considerar
Boca arriba (Supina) Óptima. Mantiene la alineación natural de cabeza, cuello y espalda. Reduce arrugas faciales y reflujo. Puede agravar los ronquidos.
De lado (Fetal o tronco) Buena, con la almohada adecuada. Puede causar desalineación si la almohada es muy alta o baja. Ideal para el embarazo y para reducir ronquidos. Puede generar presión en hombros y caderas.
Boca abajo (Prona) La peor. Fuerza una rotación extrema del cuello y aplana la curva lumbar. Facilita la aparición de arrugas y tensión en el cuello. No recomendada.

Como ves, aunque cada postura tiene sus matices, la supina se lleva el premio a la más saludable para la estructura de tu cuerpo.

A pesar de todos estos beneficios, es una postura sorprendentemente minoritaria. Según datos de la Asociación Española de la Cama (ASOCAMA), solo el 8% de la población española duerme boca arriba de forma habitual. La gran mayoría, un 65%, prefiere dormir de lado. Sin embargo, los expertos coinciden: para un soporte corporal equilibrado, es la mejor opción.

Cambiar un hábito tan arraigado requiere paciencia, pero los beneficios de aprender a dormir boca arriba hacen que el esfuerzo merezca la pena. Para entender mejor cómo tu postura influye en tu descanso, te recomiendo que le eches un vistazo a nuestra guía sobre cómo mejorar la postura al dormir para un descanso óptimo.

El equipo esencial para dominar la postura supina

Para que tu misión de dormir boca arriba llegue a buen puerto, tu colchón y tu almohada no son simples accesorios, son tus aliados clave. Una mala elección puede tirar por tierra todos tus esfuerzos y crearte más molestias de las que intentas evitar. En cambio, el equipo adecuado hará que el cambio se sienta mucho más natural y, sobre todo, reparador.

No se trata de ir a por lo más caro, sino de entender qué necesita tu cuerpo cuando está tumbado en esta posición. Vamos a desglosar las claves para que montes tu entorno de descanso ideal.

La base de todo: un buen colchón

El colchón es el cimiento sobre el que construyes una buena postura nocturna. Piénsalo así: ¿intentarías levantar una casa sobre arena? Por muy buenos que fuesen los ladrillos, la estructura se hundiría. Pues lo mismo le pasa a tu espalda en un colchón que no da la talla.

Para dormir boca arriba, necesitas un equilibrio casi perfecto entre soporte y adaptabilidad.

  • Firmeza media-alta: Este es el punto dulce. Un colchón demasiado blando hará que tus caderas se hundan más que el resto del cuerpo, creando una curva lumbar forzada, como si durmieras en una hamaca. Por otro lado, uno excesivamente duro no respetará las curvas naturales de tu columna, generando puntos de presión molestos en hombros y glúteos. La firmeza media-alta te da un soporte robusto que mantiene todo en su sitio.

  • Adaptabilidad sin hundimiento: Aquí es donde materiales como la espuma viscoelástica de alta densidad entran en juego. Se amolda a tu silueta sin que te sientas "atrapado". La idea es que distribuya tu peso de manera uniforme, aliviando la presión en las zonas más pesadas y, muy importante, rellenando el hueco de la zona lumbar para que no quede en el aire. Esto es crucial para evitar la tensión que se acumula durante la noche.

Un buen ejemplo son colchones como el Morfeo, que están diseñados precisamente para ofrecer ese equilibrio. Su combinación de materiales busca darte la firmeza que necesitas con capas de confort que se adaptan a ti, asegurando que tu columna descanse en una posición neutra y saludable.

La almohada principal: el soporte para tu cuello

Con la base ya controlada, la almohada se convierte en la pieza que remata la alineación cervical. Una mala elección aquí puede arruinar todo el trabajo del colchón y dejarte con un buen dolor de cuello o de cabeza por la mañana.

La regla de oro es la neutralidad. Tu cabeza no debe quedar inclinada hacia delante (almohada muy alta) ni caer hacia atrás (demasiado baja). La almohada perfecta es la que rellena justo el espacio que queda entre tu cuello y el colchón, manteniendo la cabeza en línea con el resto de la columna.

Para la mayoría de personas que duermen boca arriba, una almohada de altura y firmeza media es la apuesta más segura. Permite que la cabeza se apoye cómodamente sin forzar la postura del cuello.

Si quieres profundizar en este tema, te va a venir genial nuestro artículo que analiza si es mejor dormir con o sin almohada. Ahí encontrarás más detalles para acertar con tu elección.

El truco definitivo: soporte lumbar y de rodillas

Y ahora, el consejo que de verdad marca la diferencia y transforma la experiencia de dormir boca arriba de "soportable" a "increíblemente cómoda". Casi todas las molestias iniciales en la zona lumbar vienen de ese pequeño arco que se forma en la espalda, incluso sobre un buen colchón.

La solución es de lo más simple y efectiva: ponte una almohada pequeña o un cojín debajo de las rodillas.

Este gesto tan sencillo tiene un efecto dominó superpositivo:

  1. Flexiona las caderas ligeramente: Esto relaja la tensión en los músculos flexores de la cadera, que suelen estar acortados por pasar mucho tiempo sentados.
  2. Aplana la curva lumbar: Al elevar las rodillas, la pelvis rota un poco hacia atrás. Esto hace que tu espalda baja tenga un contacto más completo y relajado con el colchón.
  3. Alivia toda la presión: Elimina por completo esa tensión que se acumula en la zona lumbar, que es la queja número uno de quienes intentan esta postura.

Puedes usar una almohada normal, una toalla enrollada o incluso cojines específicos para las piernas. Créeme, este pequeño ajuste es el mejor aliado para que tu cuerpo se sienta a gusto y seguro boca arriba toda la noche.

Cómo entrenar a tu cuerpo para dormir boca arriba

Seamos sinceros: cambiar un hábito tan metido en nuestro ADN como la postura para dormir no es poca cosa. Tu cuerpo tiene memoria, y en mitad de la noche, de forma inconsciente, va a querer volver a esa posición de siempre. Por eso, esto no va de forzar nada, sino de guiar a tu cuerpo con paciencia hasta que dormir boca arriba se sienta como algo natural y tuyo.

La clave es la constancia y, sobre todo, crear un entorno que te lo ponga fácil. No es una lucha de voluntades, sino un entrenamiento inteligente y amable con tu propio cuerpo.

Construye tu fortaleza de almohadas

La técnica más efectiva, y mi favorita para empezar, es limitar tu capacidad para moverte mientras duermes. Es lo que yo llamo la "fortaleza de almohadas". La idea es bien sencilla: te rodeas de cojines para crear unas barreras físicas que te impidan girar a los lados casi sin darte cuenta.

  • Primero, túmbate boca arriba en la posición ideal: almohada principal bajo la cabeza y otra más pequeña bajo las rodillas.
  • Ahora, coge almohadas largas y con cuerpo (¡los cojines del sofá valen!) y colócalas a ambos lados de tu torso. Tienen que estar bien pegadas, desde los hombros hasta las caderas.
  • Asegúrate de que te dejan poco margen para girar. La idea es que funcionen como un "tope" suave que te recuerde mantener la postura.

Este método no solo te frena, sino que además da una sensación de recogimiento y seguridad que ayuda mucho a sentirse a gusto en la nueva postura. Es como si te construyeras un pequeño nido que te mantiene en el centro de la cama.

Prepara tu cuerpo antes de meterte en la cama

Igual que calientas antes de hacer ejercicio, preparar tu espalda para pasar la noche boca arriba puede cambiarlo todo. Una rutina corta de estiramientos suaves es perfecta para liberar la tensión que has acumulado durante el día, sobre todo en la zona lumbar y las caderas.

Con dedicarle cinco minutos a esto antes de acostarte es suficiente:

  1. Rodillas al pecho: Tumbado boca arriba, abraza tus rodillas y llévalas hacia el pecho durante unos 30 segundos. Siente cómo se relaja toda la parte baja de la espalda.
  2. Giro suave de columna: Con las rodillas flexionadas y los pies en el suelo, déjalas caer despacio hacia un lado, pero sin levantar los hombros del colchón. Aguanta ahí 30 segundos y cambia al otro lado.
  3. Estiramiento del psoas: De pie, da un paso largo hacia atrás y dobla la rodilla de delante. Notarás cómo se estira la parte frontal de la cadera de la pierna que has dejado atrás.

Estos movimientos le dicen a tus músculos que es hora de relajarse, y eso hace que la transición a la postura de descanso sea mucho más fácil.

Un consejo clave: No intentes dominar esto en una sola noche. La paciencia es tu mejor aliada. Empieza intentándolo en las siestas o proponte aguantar en esa postura solo los primeros 30 minutos de sueño. Cada pequeño logro va creando el nuevo hábito.

La técnica de la pelota de tenis

Si con la fortaleza de almohadas no es suficiente y sigues despertándote de lado o boca abajo, puedes probar un viejo truco de condicionamiento. Cose una pelota de tenis en la parte delantera o en los costados de un pijama que ya no uses mucho.

¿Qué pasa con esto? Que cuando intentes girar por la noche de forma inconsciente, la molestia de la pelota te despertará lo justo para que vuelvas a colocarte. Suena un poco drástico, lo sé, pero es un método muy eficaz para reeducar a tu cerebro y a tu cuerpo. Es una medida temporal que puede acelerar bastante el proceso.

En esta imagen puedes ver los tres pilares del soporte que necesitas para mantener la postura durante toda la noche.

Proceso para el soporte correcto al dormir, mostrando colchón, almohada de cuello y almohada de rodillas.

Como ves en el gráfico, el éxito depende de un sistema completo: el colchón como base, la almohada cervical para la cabeza y, el punto clave que muchos olvidan, la almohada bajo las rodillas para proteger la zona lumbar.

Tu plan de adaptación en 4 semanas

Para que no te agobies, aquí te dejo un plan de entrenamiento gradual. La idea es ir acostumbrando al cuerpo poco a poco, sin dramas.

Semana Objetivo clave Acciones recomendadas
Semana 1 Familiarización Empieza cada noche boca arriba. No te preocupes si te mueves. Usa el fuerte de almohadas solo los primeros 30 minutos para coger la sensación. Prueba la postura en siestas cortas.
Semana 2 Aumentar la duración Mantén el fuerte de almohadas durante al menos las 2 primeras horas de sueño. Incorpora la rutina de estiramientos de 5 minutos antes de dormir cada noche.
Semana 3 Consolidar la postura Intenta pasar la mayor parte de la noche con el soporte de almohadas. Si te despiertas en otra postura, recolócate boca arriba de forma consciente y tranquila. Es normal que pase.
Semana 4 Automatización Empieza a quitar algunas de las almohadas laterales. Tu cuerpo ya debería empezar a "recordar" la postura correcta. Si sigues girando mucho, considera el truco de la pelota de tenis.

Recuerda que cada persona es un mundo. Si necesitas más tiempo en una de las fases, no pasa nada. Escucha a tu cuerpo y avanza a tu ritmo. ¡Lo importante es no rendirse

Cuándo es mejor evitar dormir boca arriba

Aunque dormir boca arriba tiene fama de ser la postura ideal, la realidad es que no es para todo el mundo. De hecho, para algunas personas, puede ser contraproducente.

En ciertos casos, esta posición puede empeorar los ronquidos y la apnea del sueño. Al estar tumbado sobre la espalda, es más fácil que la lengua y los tejidos blandos de la garganta caigan hacia atrás, obstruyendo las vías respiratorias. El resultado son despertares frecuentes y un descanso poco reparador.

Por eso, es clave saber identificar cuándo esta postura no es tu aliada.

Contraindicaciones de la postura supina

Hay situaciones muy concretas en las que dormir boca arriba no es la mejor opción. Presta atención si te identificas con alguna de ellas:

  • Apnea obstructiva del sueño: Si ya sufres de apnea, esta postura puede agravarla. La obstrucción de las vías respiratorias se vuelve más probable, interrumpiendo tu descanso.
  • Ronquidos fuertes: Aunque no tengas apnea, si roncas mucho, dormir boca arriba puede intensificar el sonido y la frecuencia de los ronquidos.
  • Reflujo gastroesofágico (hernia de hiato): La gravedad no juega a tu favor. En posición supina, el ácido del estómago puede subir más fácilmente hacia el esófago, provocando una acidez incómoda que te despierte.
  • Dolor lumbar agudo o escoliosis: Para algunas patologías de espalda, la postura supina sin el soporte adecuado puede generar tensión en la zona lumbar, causando rigidez y dolor al despertar. Un buen colchón es fundamental, pero a veces dormir de lado es simplemente mejor.
  • Tercer trimestre del embarazo: En esta etapa, dormir boca arriba puede comprimir la vena cava inferior, un vaso sanguíneo clave, reduciendo el flujo de sangre al corazón y al bebé.

Aunque dormir boca arriba es una buena opción para muchos, no hay que olvidar que un 30 % de la población española sufre problemas de sueño como insomnio o despertares nocturnos, donde esta postura podría empeorar los ronquidos y la respiración. Puedes leer más sobre los problemas de sueño en España aquí.

Señales de que algo no va bien por la noche

Tu cuerpo te manda señales. Si empiezas a dormir boca arriba y notas alguno de estos síntomas, puede que no sea la postura para ti:

  • Te despiertas con la garganta seca y dolorida.
  • Tu pareja te dice que roncas más fuerte que antes.
  • Sufres un cansancio diurno constante, aunque creas haber dormido las horas suficientes. Esas pequeñas pausas respiratorias (apneas) interrumpen tu sueño sin que te des cuenta.
  • Te levantas con dolor de cabeza o una sensación de "niebla mental" (brain fog).

Si estos síntomas te suenan familiares, anótalos. Serán información muy valiosa si decides consultar a un especialista.

Un sueño fragmentado y el cansancio crónico no son algo con lo que tengas que conformarte. Escucha a tu cuerpo.

Alternativas rápidas y sencillas

Si dormir boca arriba te está dando problemas, no te preocupes. Hay soluciones fáciles que puedes probar esta misma noche.

Una de las más efectivas es elevar ligeramente el cabecero de la cama, entre 10 y 15 grados. Puedes usar cuñas específicas o incluso unos bloques sólidos y seguros bajo las patas de la cama. Este pequeño cambio ayuda a que las vías respiratorias se mantengan más abiertas.

La otra gran alternativa es pasarse al decúbito lateral (dormir de lado), especialmente sobre el lado izquierdo. Esta postura no solo minimiza el reflujo, sino que también facilita la respiración y reduce los ronquidos. Para que sea perfecta, coloca una almohada entre las rodillas para mantener la columna bien alineada.

Comparativa de posturas

Postura Vantagens Desvantagens
De barriga para cima Mantiene la columna en una posición neutra, sin torsiones. Puede agravar los ronquidos, la apnea del sueño y el reflujo.
De lado Reduce el reflujo y los ronquidos. Mejora la respiración. Puede generar presión en hombros y caderas si el colchón no es adecuado.

¿Cuándo toca ir al especialista?

Hay síntomas que no debes ignorar. Si sospechas que puedes tener apnea del sueño, es el momento de pedir ayuda profesional.

Consulta a tu médico si:

  • Tu pareja nota que haces pausas en la respiración de más de 10 segundos mientras duermes.
  • Sufres una somnolencia diurna tan intensa que te afecta en tu día a día (trabajo, conducción, etc.).
  • Los dolores de espalda o cuello son persistentes e intensos. Un fisioterapeuta puede darte pautas y ayudarte a elegir el equipo de descanso correcto.

Un especialista en sueño puede recomendarte un estudio del sueño (polisomnografía) para obtener un diagnóstico preciso y, si es necesario, pautar un tratamiento como la CPAP. No dejes pasar estas señales; tu salud cardiovascular podría estar en juego.

Resumen para tomar decisiones seguras

  • Si notas que roncas mucho más o te levantas cansado, prueba a dormir de lado.
  • Una solución rápida y eficaz es elevar el cabecero de la cama.
  • Ante la duda o síntomas graves, consulta siempre a un profesional. Tu descanso es fundamental para tu calidad de vida.

Consideraciones críticas para el embarazo y los bebés

En dos etapas clave de la vida, la postura al dormir deja de ser una preferencia para convertirse en una cuestión de seguridad. Durante el embarazo avanzado y en los primeros meses de un bebé, cómo descansamos impacta directamente en su bienestar. La recomendación de dormir boca arriba se revisa por completo.

Un bebé duerme plácidamente boca arriba en una cuna de madera oscura, envuelto en una manta blanca.

Para muchas futuras madres, a partir del segundo trimestre, recostarse boca arriba deja de ser la opción más segura. El útero en expansión presiona la vena cava inferior y reduce el flujo sanguíneo de vuelta al corazón.

Esa disminución puede generar complicaciones para la madre y el feto. Por eso, ginecólogos y matronas aconsejan cambiar de postura.

La postura segura durante el embarazo

Investigaciones como el estudio MiNESS de la Universidad de Manchester demuestran que dormir boca arriba en el tercer trimestre puede duplicar el riesgo de muerte intrauterina tardía. Para profundizar, consulta los detalles de la investigación sobre la postura al acostarse.

La alternativa óptima es dormir sobre el lado izquierdo. Así se libera la vena cava, se mejora la circulación hacia el corazón, los riñones y el útero, y el bebé recibe más oxígeno y nutrientes.

Un truco práctico para no girar durante la noche:

  • Coloca una almohada entre las rodillas para alinear las caderas.
  • Pon otra detrás de la espalda como tope.

Si quieres más consejos sobre apoyo y comodidad, revisa nuestra guía de mejores posturas para dormir durante el embarazo.

La única postura segura para los bebés

En el caso de los recién nacidos, el mensaje es claro: siempre boca arriba. Esta posición es la base de las campañas de sueño seguro y con razón.

  • Vías respiratorias despejadas: la tráquea queda por encima del esófago, evitando aspiraciones.
  • Menor riesgo de sobrecalentamiento: facilita la disipación natural del calor.
  • Prevención de reinhalación de CO₂: impide que el bebé respire su propio aire exhalado.

Desde los años 90, adoptar esta postura ha reducido las muertes por SMSL en más de un 50% en países como Estados Unidos. La regla de oro no admite excepciones: siempre boca arriba, en una superficie firme y sin objetos sueltos en la cuna.

Claro, aquí tienes la sección reescrita con un tono completamente humano, natural y cercano, siguiendo el estilo de los ejemplos que me has proporcionado.


Resolvemos tus dudas sobre la postura supina

Aunque la teoría parezca sencilla, cambiar un hábito tan metido en nuestro ADN como es la postura para dormir siempre trae consigo un montón de preguntas y algún que otro tropiezo. No te preocupes, es normal. Vamos a despejar las dudas más habituales que surgen por el camino, con respuestas claras y trucos prácticos para que no tires la toalla en tu misión de dormir boca arriba.

¿Es normal que me duela la espalda baja al principio?

Sí, totalmente. Es una de las quejas más frecuentes y, aunque suene raro, es una señal muy útil. Este dolorcillo suele aparecer porque tu zona lumbar no tiene el apoyo que necesita, creando un pequeño arco que genera tensión durante toda la noche.

La causa casi siempre es la misma: incluso con un buen colchón, puede quedar un hueco entre la parte baja de tu espalda y la superficie. La solución es sorprendentemente fácil: ponte una almohada pequeña o una toalla enrollada justo debajo de las rodillas.

Este simple gesto cambia las reglas del juego al momento:

  • Relaja los músculos lumbares: Al elevar un poco las rodillas, la pelvis rota ligeramente y la curva lumbar se aplana, permitiendo que toda tu espalda descanse en contacto con el colchón.
  • Adiós a la tensión: Esa sensación de tirantez que se acumula en la zona desaparece como por arte de magia.

Si después de probar este truco el dolor sigue ahí pasados unos días, podría ser una pista bastante clara de que tu colchón es demasiado blando y no te está dando la firmeza que tu columna necesita.

¿Cuánto voy a tardar en acostumbrarme?

Aquí cada cuerpo es un mundo, pero la mayoría de la gente necesita entre dos y seis semanas de constancia para que la nueva postura se sienta natural y deje de ser una lucha. La clave es tener paciencia y no querer cambiar de la noche a la mañana.

No te frustres si te despiertas de lado. Es un reflejo que llevas entrenando años. Cada vez que te des cuenta, simplemente vuelve a colocarte boca arriba, con calma y sin agobios.

Para que el proceso sea más amable, ve poco a poco. Empieza por intentarlo en ratos cortos, como en las siestas o durante los primeros 30-60 minutos al acostarte. Usa la técnica de la "fortaleza de almohadas" que te contamos antes para que no te sea tan fácil girarte. Con el tiempo, tu cerebro empezará a registrar esta posición como segura y cómoda, y se convertirá en tu nueva normalidad.

Mi pareja dice que ahora ronco más fuerte, ¿qué hago?

Es un efecto secundario bastante conocido al dormir boca arriba. La gravedad hace su trabajo y provoca que la lengua y los tejidos blandos de la garganta caigan hacia atrás, estrechando el paso del aire. Pero antes de darte por vencido, hay varias cosas que puedes probar.

Lo primero es ajustar un poco tu postura. Prueba con una almohada un pelín más alta o, mejor aún, una de tipo cuña para elevar ligeramente todo el torso. Un truco casero que funciona de maravilla es colocar unos tacos de madera seguros bajo las patas del cabecero de la cama. El objetivo es simple: crear una pequeña inclinación para que la gravedad juegue a tu favor.

Además, los hábitos influyen muchísimo. Evita el alcohol y las cenas pesadas justo antes de dormir. Ambas cosas relajan todavía más los músculos de la garganta, lo que puede empeorar los ronquidos una barbaridad.

Si a pesar de todo esto los ronquidos son muy fuertes o, y esto es muy importante, tu pareja nota que haces pausas al respirar, es fundamental que consultes a un médico. Hay que descartar una posible apnea del sueño.

Tengo reflujo ácido, ¿puedo dormir boca arriba?

Sí, ¡claro que puedes! Pero con una condición muy importante: nunca duermas completamente plano. Si sufres de reflujo gastroesofágico, la gravedad es tu mejor aliada para mantener el ácido del estómago donde debe estar.

Tu postura ideal es dormir boca arriba, pero con el torso ligeramente elevado. Esta inclinación crea una pendiente que le pone las cosas difíciles al ácido para subir hacia el esófago, evitando esa sensación de ardor tan desagradable.

Para conseguirlo, tienes dos opciones principales:

Opción Descripción Vantagens
Almohada tipo cuña Una almohada de espuma en forma de triángulo que se pone bajo la espalda y la cabeza, creando una elevación gradual y cómoda. Es una solución económica, te la puedes llevar de viaje y funciona en cualquier cama.
Base de cama articulada Te permite elevar la parte superior de la cama con solo apretar un botón, como en los hoteles. Ofrece un ajuste del ángulo súper preciso y un soporte uniforme para todo el torso.

Como alternativa, los especialistas también suelen recomendar dormir sobre el lado izquierdo. Esta posición ayuda a que la unión entre el estómago y el esófago quede por encima del nivel del ácido, reduciendo las probabilidades de reflujo.


En Morfeo, sabemos que la base de un buen descanso es un sistema completo. Por eso, nuestro Colchón Morfeo está diseñado con la firmeza y adaptabilidad perfectas para soportar tu columna en cualquier postura, facilitando tu transición a dormir boca arriba mientras cuida de tu salud lumbar.

Voltar ao blog