Colchon para el dolor de espalda: guía para elegir el mejor colchón

Colchon para el dolor de espalda: guía para elegir el mejor colchón

Si buscas el mejor colchón para el dolor de espalda, la clave está en encontrar un equilibrio perfecto entre soporte y comodidad. Uno que mantenga tu columna vertebral alineada durante toda la noche. Aunque no hay una solución universal, los colchones de firmeza media-alta suelen ser los más recomendados para prevenir y aliviar esas molestias en lumbares y cervicales que tan bien conocemos.

Por qué tu colchón es el arquitecto (o el saboteador) de tu descanso

¿Te suena la sensación de levantarte más cansado y dolorido que cuando te metiste en la cama? Si la respuesta es un "sí" rotundo, es muy probable que tu colchón sea el principal culpable. Piénsalo: pasamos horas y horas cada noche sobre la misma superficie. Si no nos da el soporte que necesitamos, las consecuencias para nuestra espalda pueden ser nefastas.

Imagina que tu columna es una carretera perfectamente nivelada. Un colchón inadecuado, ya sea por ser demasiado blando o excesivamente duro, actúa como un mal constructor: crea baches, desniveles y curvas peligrosas en esa carretera.

  • Un colchón demasiado blando hace que tus caderas y hombros se hundan, forzando la columna a adoptar una postura antinatural, como si durmieras en una hamaca.
  • Por el contrario, un colchón excesivamente firme es como dormir en el suelo. No se amolda a las curvas naturales de tu cuerpo, generando puntos de presión muy dolorosos y dejando la zona lumbar completamente al aire, sin apoyo.

El objetivo de un buen colchón para el dolor de espalda es comportarse como un ingeniero experto que mantiene esa carretera vertebral perfectamente alineada, sin importar si duermes de lado, boca arriba o das más vueltas que una peonza.

El impacto silencioso de un mal descanso

El dolor de espalda no es solo una molestia personal, es un problema de salud pública de primera magnitud. En España, el dolor lumbar es la causa más frecuente de dolor crónico, afectando a un increíble 58,1% de los casos. Las cifras son claras: se calcula que el 80% de los españoles sufrirá al menos un episodio a lo-largo de su vida. Esto no solo afecta a nuestra calidad de vida, sino que genera un coste anual de 9.000 millones de euros para el sistema sanitario.

Esta realidad subraya lo importante que es tomar medidas preventivas, y elegir el colchón correcto es, sin duda, una de las más eficaces y sencillas que puedes tomar.

Un colchón ergonómico no es un lujo, es una inversión directa en tu salud y bienestar diarios. Es la herramienta fundamental que permite a tu cuerpo recuperarse, regenerarse y liberarse de las tensiones que acumulas durante el día.

Invertir en un descanso de calidad va mucho más allá del alivio físico. Un colchón adecuado es la base para un sueño reparador, que a su vez es crucial para el rendimiento y la satisfacción personal, aspectos esenciales para el bienestar laboral.

Esta guía está pensada para darte las herramientas necesarias para que tomes una decisión informada. No se trata de encontrar el colchón más caro, sino de identificar el que mejor encaja contigo: con tu cuerpo, tu peso y tu forma de dormir. Es el primer paso para transformar tus noches y, por fin, despertar renovado y sin dolor.

Encontrando el equilibrio perfecto entre firmeza y adaptabilidad

Durante años, ha circulado un mito que seguro te suena: para el dolor de espalda, lo mejor es un colchón "duro como una tabla". Sin embargo, la ciencia del descanso ha demostrado que esta idea no solo está anticuada, sino que puede ser incluso peor para tu espalda.

Un colchón excesivamente firme es incapaz de adaptarse a las curvas naturales de tu cuerpo. ¿El resultado? Crea puntos de presión muy molestos en hombros y caderas, mientras que la zona lumbar, la que más lo necesita, queda totalmente desprotegida y sin apoyo.

La clave no está en la dureza, sino en un equilibrio muy preciso entre firmeza y adaptabilidad. Imagina que ajustas la suspensión de un coche: no la quieres tan rígida que notes cada bache, ni tan blanda que el coche se hunda en cada curva. Buscas ese punto que absorbe los impactos y mantiene la estabilidad. Tu colchón necesita hacer exactamente lo mismo: ser lo bastante firme para mantener tu columna alineada, pero también lo bastante flexible para acoger tu cuerpo y repartir el peso de manera uniforme.

Este punto ideal se suele encontrar en colchones de firmeza media-alta, que ofrecen el soporte que tu espalda necesita sin renunciar a la comodidad.

Este diagrama resume de forma sencilla cómo una decisión bien tomada puede marcar la diferencia en tu dolor de espalda.

Diagrama de flujo simple sobre la decisión de cambiar el colchón por dolor de espalda.

Como ves, el primer paso es reconocer el problema. A partir de ahí, elegir el colchón adecuado se convierte en el camino directo hacia una espalda más sana y feliz.

Los dos factores clave: tu peso y tu postura

Dar con esa firmeza perfecta no es magia, pero casi, si tienes en cuenta dos variables fundamentales: tu peso corporal y la postura en la que sueles dormir. Estos dos factores son los que dictan cuánta presión ejerces sobre el colchón y dónde se concentra. Ignorarlos es como comprar unos zapatos sin saber tu talla; el resultado va a ser, sí o sí, incómodo.

Un colchón responde de forma distinta según el peso que soporta. Una persona más ligera no hundirá lo suficiente un colchón muy firme, sintiéndolo como una piedra. En cambio, alguien con más peso necesita una base más sólida para evitar que las caderas y los hombros se hundan demasiado, desalineando por completo la columna.

La firmeza no es un valor absoluto, sino una relación entre el colchón y tu cuerpo. El colchón perfecto para una persona de 60 kg será probablemente demasiado blando para alguien de 100 kg.

Cómo influye tu postura al dormir

La forma en la que duermes también es decisiva. Cada postura crea unas necesidades distintas para que la columna vertebral se mantenga en su sitio.

  • Si duermes de lado: Necesitas que tus hombros y caderas se hundan lo justo para liberar presión, mientras el núcleo del colchón sujeta la cintura para mantener la columna recta. Una firmeza media o media-alta con buena adaptabilidad es lo que buscas.

  • Si duermes boca arriba: Tu prioridad es el soporte en la zona lumbar. Si el colchón es muy blando, la pelvis se hundirá, creando una curva peligrosa en la espalda baja. Si es muy firme, dejará un hueco en esa misma zona, dejándola sin apoyo. Una firmeza media-alta es ideal para un contacto y soporte perfectos.

  • Si duermes boca abajo: Esta es la postura menos recomendable para la espalda, ya que fuerza el cuello y puede arquear la columna. Si es tu caso y no puedes evitarlo, necesitas un colchón más firme que impida que el abdomen se hunda y agrave esa curvatura.

Para ponértelo más fácil, aquí tienes una tabla orientativa que cruza estos dos factores. Úsala como tu punto de partida para saber por dónde empezar a buscar.

Guía de firmeza según tu peso y postura al dormir

Esta tabla te ayuda a encontrar la firmeza ideal de tu colchón cruzando tu rango de peso con tu postura principal al dormir para garantizar una correcta alineación de la columna.

Peso corporal Postura boca arriba Postura de lado Postura boca abajo
Ligero (Menos de 70 kg) Firmeza media (5-6) Firmeza media (5) Firmeza media-alta (6-7)
Medio (70-90 kg) Firmeza media-alta (6-7) Firmeza media-alta (6) Firmeza alta (7-8)
Pesado (Más de 90 kg) Firmeza alta (7-8) Firmeza media-alta (7) Firmeza alta (8+)
(Nota: La firmeza se mide en una escala del 1 al 10, donde 1 es más blando y 10 es más firme)

Como puedes ver, no hay una única respuesta correcta. La elección de tu colchón para el dolor de espalda es una decisión muy personal que debe basarse en tus características únicas. Entender cómo interactúan tu peso y tu postura con el colchón te da el poder para tomar la decisión correcta. Si quieres saber más, te recomendamos profundizar sobre cómo elegir la firmeza del colchón en nuestro artículo dedicado.

¿De qué está hecho un colchón pensado para aliviar la espalda?

Vale, ya tienes más o menos clara la firmeza que buscas. Ahora toca la parte divertida: meterse en las "tripas" del colchón. Los materiales no son un simple detalle técnico; son el corazón del asunto, los que de verdad van a definir cómo te sientes al tumbarte y qué tal te va a sujetar noche tras noche. Elegir bien aquí es clave para dar con el mejor colchón para el dolor de espalda.

Colchón con corte transversal mostrando diversas capas y materiales internos de alta calidad.

Para no volvernos locos con una lista interminable de tecnologías y nombres raros, vamos a ir al grano y centrarnos en las tres opciones que de verdad marcan la diferencia cuando la espalda se queja. Cada una tiene su magia, y entenderlas te ayudará a elegir con cabeza.

Viscoelástica: el abrazo que tu espalda necesita

La espuma viscoelástica, ese material que la NASA ideó para sus astronautas, es una maravilla por su capacidad de adaptación. Funciona de una forma muy inteligente: reacciona al calor y a la presión de tu cuerpo, amoldándose a tus curvas como si estuviera hecho a medida.

Imagina tumbarte y sentir cómo el colchón te "abraza", rellenando ese hueco tan molesto en la zona lumbar y acogiendo cada parte de tu espalda. Lo que hace es distribuir tu peso de manera uniforme, eliminando los puntos de presión que suelen fastidiar los hombros y las caderas.

  • Alivio de presión superior: Al repartir el peso, libera la tensión acumulada en articulaciones y músculos.
  • Independencia de lechos: Absorbe los movimientos. Si duermes con alguien que se mueve más que los precios, ni te enterarás.
  • Soporte personalizado: Se ajusta a ti como un guante, asegurando que tu columna mantenga una postura sana y natural.

Este tipo de colchón es una apuesta segura para quienes buscan un alivio de presión brutal y esa sensación de confort envolvente. No es de extrañar que sea una de las opciones más recomendadas por los especialistas para combatir las molestias lumbares.

Colchones híbridos: lo mejor de dos mundos en un solo colchón

¿Y si no te decides entre el soporte de toda la vida de los muelles y la comodidad adaptable de la espuma? Para eso están los colchones híbridos. Son la solución perfecta, porque combinan un núcleo de muelles ensacados con varias capas superiores de materiales como la viscoelástica o el látex.

Piénsalo como un equipo perfectamente compenetrado. Los muelles ensacados son la base, el chasis que aporta un soporte firme, robusto y una ventilación excelente. Cada muelle va a lo suyo, reaccionando solo a la presión que recibe.

Mientras, arriba, las capas de espuma se encargan de la parte cómoda, adaptándose a tu cuerpo para aliviar la presión, tal como haría un colchón 100% viscoelástico. Esta mezcla te da:

  • Soporte y confort en equilibrio: Tienes la firmeza de los muelles sin renunciar a la adaptabilidad de las espumas.
  • Transpirabilidad de diez: El núcleo de muelles permite que el aire circule a sus anchas, evitando que pases calor.
  • Mayor durabilidad: La estructura de muelles suele aguantar el tipo durante más tiempo.

Los híbridos son una opción fantástica para casi todo el mundo, pero sobre todo para quienes sufren dolor de espalda y son calurosos, o para los que se mueven mucho por la noche y necesitan que el colchón responda rápido a sus cambios de postura.

Látex: soporte natural con un toque elástico

El látex, ya sea natural o sintético, es otro material estrella si buscas un colchón para el dolor de espalda. Su sensación es distinta a la viscoelástica. Si la visco te "abraza", el látex te hace sentir como si "flotaras" sobre la superficie.

Su gran ventaja es la rapidez con la que recupera la forma. En cuanto te mueves, vuelve a su sitio al instante. Esto proporciona un soporte más elástico y dinámico, ideal para mantener la columna bien alineada sin sentirte atrapado.

El látex consigue un equilibrio muy interesante entre una adaptabilidad suave y un soporte firme, una combinación que a muchos les resulta perfecta para liberar la tensión muscular de la espalda.

Además, por su naturaleza, el látex es hipoalergénico y muy transpirable gracias a su estructura de célula abierta, lo que lo convierte en una opción súper fresca y saludable.

Elegir el material no es una decisión trivial, y menos en un país donde el dolor de espalda está a la orden del día. De hecho, el dolor lumbar crónico ya es el segundo problema de salud crónico más común en España, afectando a un 19,8 % de la población, según datos recientes. Con estilos de vida cada vez más sedentarios, apostar por materiales de soporte avanzado como la viscoelástica o los híbridos se ha vuelto más importante que nunca. Puedes profundizar en estas cifras en el informe de la Encuesta de Salud de España.

En definitiva, no hay un material "perfecto" para todos, sino un material perfecto para ti. Párate a pensar qué priorizas: ¿un alivio de presión total (viscoelástica), un equilibrio entre firmeza y confort (híbrido) o una respuesta más elástica y fresca (látex)? La respuesta está en tus propias sensaciones.

¿Por qué la base es tan importante como el propio colchón?

Ya está. Has dedicado tiempo (y dinero) a encontrar el colchón perfecto para tu dolor de espalda. Has analizado la firmeza, los materiales y la tecnología. Pero si colocas esa joya sobre una base inadecuada, es como comprar un cochazo deportivo y ponerle las ruedas de un utilitario viejo. Sencillamente, no va a rendir como esperas.

Mucha gente pasa por alto la importancia de la base, pero es el cimiento sobre el que se construye tu salud postural cada noche. Una base deformada, hundida o que no sea compatible puede sabotear por completo las propiedades ergonómicas de tu nuevo colchón, por muy bueno que sea.

Variedad de bases de cama individuales con colchones y cabeceros, incluyendo un cartel "Base adecuada" sobre césped artificial.

Piensa que la base no solo soporta el peso del colchón y el tuyo, sino que también se encarga de que ese soporte sea uniforme y estable. Si la base se hunde, el colchón lo hará con ella, creando justo los problemas de alineación que intentabas solucionar.

Tipos de base y su impacto en tu descanso

No todas las bases son iguales, claro. La elección correcta depende mucho del tipo de colchón que hayas elegido, ya que cada una ofrece una firmeza y transpirabilidad distintas.

  • Somier de lamas: Es la opción más tradicional y que todos conocemos. Ofrece una buena flexibilidad y ventilación gracias al espacio entre las lamas de madera. Sin embargo, puede quedarse corto para colchones de espuma o híbridos pesados, que necesitan un apoyo más rígido y homogéneo para dar lo mejor de sí.

  • Base tapizada: Aquí hablamos de una estructura rígida, normalmente metálica, con un tablero superior acolchado. ¿El resultado? Un soporte firme y homogéneo en toda la superficie. Esto la convierte en la compañera ideal para colchones viscoelásticos y modelos híbridos, ayudando a que mantengan su forma y te den el soporte lumbar que prometen.

  • Canapé abatible: Es la solución perfecta que combina la funcionalidad de una base tapizada con un valiosísimo espacio extra de almacenamiento. Ofrece ese mismo soporte firme y uniforme, siendo una opción excelente para cualquier colchón moderno, sobre todo si el espacio en tu dormitorio es oro.

Para quienes buscan aliviar el dolor de espalda con un colchón Morfeo, tanto la base tapizada como el canapé son las opciones más recomendables. Garantizan la estabilidad que nuestros colchones necesitan para mantener tu columna bien alineada.

Tu colchón y tu base forman un equipo inseparable. Si uno de los dos falla, todo el sistema de descanso se viene abajo, y tu espalda será la primera en darse cuenta.

¿Cuándo ha llegado la hora de cambiar la base?

La base también tiene fecha de caducidad, y usar una que ya ha dado todo de sí puede ser un desastre. Presta atención a estas señales, porque no engañan:

  1. Ruidos y crujidos: Si tu cama protesta cada vez que te mueves, es una señal clara de que la estructura ha perdido su solidez.
  2. Hundimientos a la vista: Quita el colchón y pasa la mano por la superficie de la base. Si notas zonas hundidas o desniveles, es hora de jubilarla.
  3. Lamas rotas o vencidas: En un somier, comprueba que todas las lamas estén en su sitio y conserven su curvatura natural. Una lama rota o plana anula por completo el soporte en esa zona.
  4. Tu colchón nuevo se deforma: Si acabas de comprar un colchón y a los pocos meses notas que se hunde por el centro, el culpable casi seguro que no es él, sino la base.

Invertir en una buena base no es un gasto secundario, es una parte fundamental de la inversión en tu salud. Si quieres profundizar en este tema, puedes aprender más sobre la importancia de la base o el canapé para tu colchón en nuestro artículo. No solo protegerás tu colchón y alargarás su vida útil, sino que, lo más importante, te asegurarás de que tu espalda reciba el soporte que necesita noche tras noche.

Cómo aprovechar el periodo de prueba para tu espalda

Comprar un colchón para el dolor de espalda después de tumbarte cinco minutos en una tienda es como elegir unas zapatillas de maratón dándote una carrerita por el pasillo. Es una apuesta, y tu espalda tiene mucho que perder.

Piensa que tu cuerpo lleva años (o décadas) acostumbrado a la postura incorrecta de tu colchón viejo. Necesita tiempo, un verdadero periodo de adaptación, para acostumbrarse a un soporte que por fin alinea tu columna como es debido. Es un proceso de "reeducación" postural, y aquí es donde las pruebas en casa lo cambian todo.

Este periodo puede durar desde unos pocos días hasta varias semanas. Al principio, es incluso posible que sientas alguna molestia o una ligera rigidez que no tenías. No te asustes, es una señal buenísima. Significa que tu columna vertebral por fin está reajustándose y abandonando los vicios que tu antiguo colchón le obligaba a adoptar cada noche.

Por eso, una prueba de 100 noches en tu propio dormitorio, como la que te ofrecemos en Morfeo, te da el margen real que necesitas. Te permite vivir con el colchón, sin presiones, y comprobar si ese alivio que buscas se convierte en una realidad noche tras noche.

Qué evaluar durante las semanas de prueba

Para sacarle todo el jugo a este periodo, no te limites a dormir y ver qué pasa. Conviértete en un detective de tu propio descanso. Coge una libreta o abre una nota en el móvil y lleva un pequeño diario durante las primeras semanas.

Aquí tienes una lista de puntos clave en los que fijarte para tomar una decisión con datos, no solo con sensaciones:

  • La sensación al despertar: ¿Te levantas con menos rigidez que antes? Fíjate sobre todo en la zona lumbar y el cuello en los primeros minutos del día.
  • El dolor durante el día: ¿Notas que el dolor de espalda ha bajado de intensidad o que tarda más en aparecer? Un buen colchón debería reducir la tensión que acumulas.
  • La calidad del sueño: ¿Te despiertas menos por la noche? Analiza si das menos vueltas buscando una postura cómoda. Eso es un claro indicador de un sueño más profundo.
  • Tu postura habitual: Si duermes de lado, ¿sientes que tus hombros y caderas se hunden lo justo, sin presión? Si duermes boca arriba, ¿notas que tu zona lumbar está completamente apoyada, sin huecos?

Un periodo de prueba no es para ver si el colchón te "gusta". Es una evaluación personal para confirmar si está trabajando activamente para mejorar la salud de tu espalda.

Hacer este pequeño seguimiento te dará información objetiva. Cuando acabe el periodo, podrás revisar tus notas y ver la evolución real. Es la única forma de asegurarte de que tu inversión se traduce en bienestar, convirtiendo la compra de tu colchón en una decisión totalmente acertada y sin ningún riesgo.

Cómo cuidar tu colchón y proteger tu inversión

¡Enhorabuena! Ya has encontrado el colchón perfecto para tu dolor de espalda, lo que es una verdadera inversión en tu salud y bienestar. Ahora toca asegurarse de que te acompañe en las mejores condiciones durante muchos, muchos años. Un buen mantenimiento es la clave para que sus propiedades ergonómicas se mantengan como el primer día.

Piénsalo así: un coche necesita revisiones para funcionar a pleno rendimiento, ¿verdad? Pues tu colchón también requiere unos cuidados mínimos. Son gestos sencillos que apenas te robarán unos minutos, pero que marcan una diferencia abismal en su durabilidad y en el soporte que le da a tu espalda. Descuidarlo es arriesgarse a que pierda su eficacia mucho antes de lo que debería.

Estos hábitos no solo protegen el dinero que has invertido, sino que garantizan que ese soporte lumbar y esa adaptabilidad que tanto buscabas sigan siendo tus mejores aliados contra el dolor, noche tras noche.

La rotación periódica es tu as en la manga

Un gesto tan simple como girar el colchón de vez en cuando es fundamental para que no se deforme antes de tiempo. Es normal, todos tendemos a dormir en la misma zona de la cama, ejerciendo presión siempre sobre los mismos puntos.

Rotar el colchón ayuda a que el desgaste se reparta por toda la superficie. De esta forma, evitas que aparezcan esos molestos hundimientos que pueden fastidiar la alineación de tu columna. Una buena costumbre es hacerlo cada tres meses, siguiendo un calendario sencillo:

  • Primer trimestre: Gira el colchón 180 grados (donde ponías la cabeza, ahora van los pies).
  • Segundo trimestre: Si tu colchón es de doble cara, dale la vuelta completa. Si no lo es, simplemente vuelve a girarlo 180 grados.

Este pequeño ritual de mantenimiento asegura que los materiales internos se recuperen y que el soporte se mantenga homogéneo, alargando la vida de tu colchón más de lo que imaginas.

El protector transpirable, tu mejor aliado

Usar un protector de colchón es, sin duda, una de las decisiones más inteligentes que puedes tomar. Funciona como una barrera invisible que lo defiende de la humedad, el sudor, los derrames accidentales y la acumulación de ácaros y alérgenos.

Imagina el protector como la funda de tu móvil. No se te ocurriría llevar un smartphone de última generación sin protección, ¿a que no? Pues con tu colchón, la lógica es exactamente la misma.

Eso sí, es crucial que elijas un protector que sea transpirable e impermeable. Esto permite que el aire circule, evitando que se acumule calor y humedad que pueden degradar las espumas, al mismo tiempo que lo mantiene a salvo de cualquier líquido. Si quieres profundizar en el tema de la higiene, aquí tienes más consejos sobre cómo limpiar un colchón para que esté siempre impecable.

Ventilación y limpieza: la rutina que alarga su vida

Por último, nunca subestimes el poder de una buena ventilación. Cada mañana, antes de hacer la cama, retira el edredón y deja que el colchón "respire" durante al menos 15 o 20 minutos. Este gesto tan simple ayuda a que se evapore toda la humedad que hemos acumulado durante la noche.

Además, una vez al mes, dale un repaso con la aspiradora usando el accesorio para tapicerías. Así eliminas el polvo y las células muertas de la piel. Estos sencillos cuidados no solo mantendrán tu colchón mucho más higiénico, sino que también ayudarán a preservar la integridad de sus materiales, asegurando que siga cuidando de tu espalda durante toda su vida útil.

Resolvemos tus dudas sobre colchones y dolor de espalda

Aquí vamos a despejar, sin rodeos, esas preguntas que siempre surgen cuando buscas un colchón para el dolor de espalda. Las respuestas son directas y pensadas para darte información útil que te ayude a decidir qué es lo mejor para tu descanso y, por supuesto, para tu salud.

¿Un colchón duro es siempre la mejor opción?

No, para nada. Este es uno de los mitos más grandes que existen sobre el descanso. Un colchón que es una tabla puede ser incluso peor, porque no respeta las curvas naturales de tu cuerpo. Al final, acaba creando puntos de presión muy molestos en hombros y caderas, y lo peor de todo: deja tu zona lumbar completamente desprotegida, sin el soporte que necesita.

La clave está en encontrar el equilibrio. Los expertos casi siempre coinciden en lo mismo: lo ideal es un colchón de firmeza media-alta. Este tipo de firmeza te da el soporte que tu columna necesita para mantenerse alineada, pero sin sacrificar la comodidad y la capacidad de adaptarse a tu cuerpo.

¿Qué material es mejor para mi espalda: viscoelástica, muelles o látex?

No hay un material que sea el campeón absoluto, porque la elección final depende mucho de tus preferencias personales y de lo que tu cuerpo necesite. Cada uno tiene sus puntos fuertes a la hora de aliviar el dolor de espalda.

  • Viscoelástica: Es una maravilla para distribuir el peso de forma homogénea, lo que elimina esos puntos de presión tan dolorosos. Tiene esa capacidad de "abrazar" el cuerpo que proporciona un soporte muy personalizado, perfecto para liberar la tensión en la zona lumbar.
  • Híbridos (muelles y espuma): Aquí tienes lo mejor de dos mundos. Combinan la firmeza, el soporte y la ventilación de los muelles ensacados con la comodidad y adaptabilidad de las capas de espuma. Son una opción súper equilibrada y que funciona bien para casi todo el mundo.
  • Látex: Este material ofrece un soporte más elástico y recupera su forma al instante. Es ideal si te mueves mucho por la noche y prefieres esa sensación de "flotar" sobre el colchón en lugar de hundirte en él.

¿Cada cuánto tiempo debería cambiar mi colchón para evitar el dolor de espalda?

Un buen colchón tiene una vida útil de entre 8 y 10 años. Con el paso del tiempo, es inevitable que los materiales se desgasten, pierdan firmeza y dejen de dar el soporte adecuado. Esto se traduce en hundimientos y una mala postura para tu columna mientras duermes.

No esperes a que el dolor se instale en tu día a día. Si tu colchón ya ha cumplido una década, le notas bultos o deformaciones, o simplemente te levantas con rigidez cada mañana, es una señal clarísima de que ha llegado el momento de jubilarlo.

Ignorar estas señales es arriesgarte a que tu cama, en lugar de ser tu refugio, se convierta en la causa de tus problemas de espalda.


Si buscas una solución pensada desde cero para cuidar tu espalda, el colchón de Morfeo te ofrece esa combinación perfecta de firmeza, adaptabilidad y materiales de primera calidad. Además, te damos 100 noches de prueba para que compruebes por ti mismo sus beneficios, sin ningún riesgo. Descubre cómo podemos transformar tus noches en https://www.morfeo.com.

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