Dolor en hombros al dormir: causas, posturas y consejos para dormir mejor

Dolor en hombros al dormir: causas, posturas y consejos para dormir mejor

Si te levantas con un dolor punzante en el hombro, no estás solo. Es una experiencia frustrante que te roba el descanso y te deja sin energía para empezar el día. Pero no es solo una mala noche; es una señal que te envía tu cuerpo para decirte que algo en tu sistema de descanso no está funcionando como debería.

Y lo cierto es que es un problema mucho más común de lo que parece. Las malas posturas al dormir son una de las causas principales de esas molestias que nos acompañan a diario. De hecho, un estudio de la Asociación Española de Fisioterapeutas (AEF) reveló algo sorprendente: hasta el 95% de los españoles sufre dolores musculares con frecuencia, y las posturas incorrectas durante la noche son las culpables en un 34% de los casos. Este dato deja claro cómo un mal hábito nocturno se puede convertir en una fuente de dolor crónico. Si quieres saber más, puedes echarle un vistazo al estudio sobre la salud muscular en España.

¿De dónde viene exactamente ese dolor?

Para ponerle remedio al dolor de hombros al dormir, lo primero es entender qué lo está provocando. Normalmente, el origen se encuentra en una de estas tres áreas, que además suelen estar relacionadas entre sí:

  • Tu postura al dormir: Si duermes de lado sobre un colchón demasiado firme, estás sometiendo la articulación del hombro a una presión constante. Esto puede acabar comprimiendo nervios y tendones, y de ahí viene el dolor.
  • Tu equipo de descanso: Un colchón hundido o una almohada que no da el soporte necesario obligan a tu columna y a tus hombros a pasar horas en una posición forzada y nada natural.
  • Alguna condición médica previa: Lesiones como la tendinitis, la bursitis o problemas en el manguito rotador se agravan con la presión y la falta de movimiento durante la noche.

Para ayudarte a conectar los puntos, hemos preparado una guía rápida. La idea es que puedas identificar tus síntomas, entender las causas más probables y encontrar una primera solución para empezar a tomar el control. Queremos que tu descanso vuelva a ser lo que debe ser: un momento de recuperación.

Guía rápida para el dolor de hombro nocturno

Aquí tienes un resumen para que puedas orientarte y actuar desde esta misma noche.

Causa común Síntoma característico Solución inmediata
Postura incorrecta (dormir de lado) Dolor agudo y localizado en el hombro que apoyas sobre el colchón. Intenta cambiar de lado o dormir boca arriba. Abrazar una almohada puede ayudar a estabilizar el hombro.
Colchón demasiado firme Molestia generalizada en hombros y caderas, con sensación de rigidez al despertar. Prueba con un sobrecolchón (topper) para añadir una capa de confort o valora cambiar a un colchón ergonómico con mejor adaptabilidad.
Tendinitis del manguito rotador Dolor sordo y profundo que empeora por la noche, y notas dificultad para levantar el brazo. Evita dormir sobre el hombro afectado y aplica un poco de frío en la zona antes de acostarte.
Bursitis subacromial Dolor punzante al mover el brazo en ciertos ángulos, a veces con hinchazón o sensibilidad al tacto. Usa almohadas para elevar y sostener el brazo en una posición neutra y sin tensión.

Recuerda que esta tabla es una primera ayuda. Si el dolor es intenso o persiste, lo mejor es que lo consultes con un médico o fisioterapeuta para tener un diagnóstico claro.

Las causas reales detrás de tu dolor de hombro nocturno

Despertarse con dolor de hombro es una de esas experiencias frustrantes que te hacen empezar el día con mal pie. Es como si la articulación, en lugar de descansar, hubiera estado librando una batalla mientras dormías. Pero no es un misterio sin resolver; casi siempre hay una explicación lógica detrás de ese dolor punzante.

Vamos a desglosar qué es lo que de verdad está pasando ahí dentro para que puedas atar cabos.

La mayoría de las veces, el principal culpable es algo tan simple como la compresión mecánica. Imagina que tu hombro es una manguera de jardín por la que deben circular la sangre y los nutrientes. Si duermes de lado sobre un colchón demasiado firme, todo el peso de tu torso "pisa" esa manguera durante horas. Esta presión constante aplasta el manguito rotador, ese conjunto de músculos y tendones vital para mover el brazo, limitando el flujo sanguíneo y pellizcando los nervios.

Este fenómeno explica por qué el dolor es mucho más intenso justo al despertar. Tu hombro ha estado bajo un estrés constante toda la noche, sin oportunidad de recuperarse.

Cuando el problema va más allá de una mala postura

A veces, la presión nocturna no es la causa, sino el detonante que agrava un problema que ya estaba ahí. Ciertas condiciones médicas se vuelven mucho más evidentes y dolorosas durante la noche.

Estas son algunas de las más comunes:

  • Tendinitis del manguito rotador: Esto pasa cuando los tendones del hombro se inflaman, normalmente por sobrecarga o movimientos repetitivos durante el día. Por la noche, al estar quieto y presionar la zona, esa inflamación se concentra y se convierte en un dolor sordo y profundo que no te deja en paz.
  • Bursitis subacromial: Entre los huesos y los tendones del hombro tenemos una pequeña bolsa con líquido, la bursa, que actúa como un cojín. Cuando se inflama (bursitis), cualquier presión, como la de apoyarte sobre ese lado, provoca un dolor agudo y punzante, como si te clavaran una aguja.
  • Capsulitis adhesiva u "hombro congelado": Esta condición es bastante fastidiosa. La cápsula que rodea la articulación se engrosa y se vuelve rígida, causando un dolor intenso. La noche es su peor momento, haciendo casi imposible encontrar una postura cómoda y fragmentando tu sueño por completo.

La noche magnifica los problemas del día. Una pequeña inflamación que apenas notas mientras te mueves puede convertirse en un dolor intenso cuando el cuerpo está en reposo y la presión sobre la articulación es constante.

El equipo de descanso: tu aliado o tu enemigo

Aquí es donde tú tienes el control. Tu postura al dormir y, sobre todo, la superficie sobre la que descansas, pueden marcar la diferencia entre un despertar renovado o uno doloroso. Dormir boca abajo, por ejemplo, fuerza una rotación antinatural del cuello y los hombros que, noche tras noche, acumula tensión.

Dormir de lado es la postura más habitual, pero también la más delicada para los hombros si tu colchón no colabora. Un colchón demasiado firme crea un punto de presión directo, sin permitir que el hombro se hunda lo más mínimo. Por el contrario, uno excesivamente blando hace que tu columna se desalinee y el hombro caiga hacia delante en una posición forzada. A veces, el problema es más estructural, como una rotura de labrum, que desestabiliza la articulación y se agrava con cualquier mala postura nocturna.

Un sistema de descanso con soporte ergonómico, como el que ofrecen los colchones híbridos de Morfeo, está diseñado precisamente para esto. Se adapta a las curvas naturales de tu cuerpo, permitiendo que el hombro se acomode sin sufrir esa presión aplastante y manteniendo la columna vertebral alineada. Así, en lugar de luchar contra tu colchón, tu cuerpo puede dedicarse a lo que tiene que hacer por la noche: recuperarse. Reconocer la causa es el primer paso para encontrar la solución.

Cómo tu colchón puede ser tu mejor aliado (o tu peor enemigo)

Cuando te despiertas con ese dolor de hombros al dormir, es muy fácil echarle la culpa a una mala postura del día anterior o a un movimiento en falso. Pero, ¿y si te dijera que el verdadero culpable podría estar justo debajo de ti? Sí, esa superficie donde pasas un tercio de tu vida, tu colchón, puede ser el aliado silencioso que te ayuda a recuperarte o el enemigo oculto que agrava cada molestia.

Imagina que intentas dormir sobre un camino de piedras. Tu cuerpo se vería obligado a adoptar posturas forzadas y tensas para encontrar algo de comodidad. Pues eso es exactamente lo que le ocurre a tu columna y a tus hombros si tu colchón no tiene el soporte adecuado. Noche tras noche, durante horas.

Esta falta de un sueño de verdad reparador tiene consecuencias que van más allá del simple cansancio. De hecho, el 48% de los adultos no consigue un sueño de calidad y un sorprendente 54% duerme menos de las 7-9 horas recomendadas. Este déficit, que ya se considera una "pandemia silenciosa", no hace más que empeorar los dolores, convirtiendo una pequeña molestia en el hombro en un problema crónico que te roba el descanso.

La firmeza ideal no es ni dura como una tabla ni blanda como una nube

Uno de los mitos más extendidos es pensar que un colchón "cuanto más duro, mejor". La realidad es que un colchón excesivamente firme es una pesadilla para quien duerme de lado. En lugar de permitir que tu hombro se hunda ligeramente para mantener la columna recta, choca contra una superficie rígida que comprime tendones y nervios. Un billete directo al dolor.

En el otro extremo, un colchón demasiado blando tampoco es la solución. Aunque al principio te sientas como en una nube, le falta soporte. Tu cuerpo se hunde demasiado, la columna se curva de forma antinatural y el hombro se desplaza hacia adelante, creando una tensión constante en toda la articulación.

El secreto está en el equilibrio. Un buen colchón para aliviar el dolor de hombros debe ofrecer una firmeza media: lo bastante sólido para sostenerte y alinear la columna, pero también con la capacidad de adaptarse a tus curvas para liberar los puntos de presión.

Este esquema visualiza perfectamente las causas más frecuentes del dolor nocturno en el hombro, muchas de las cuales se intensifican por culpa de un colchón inadecuado.

Diagrama que ilustra las causas comunes del dolor de hombro nocturno: compresión, tendinitis y bursitis.

Como puedes ver, problemas como la compresión, la tendinitis o la bursitis son la raíz del dolor. Un colchón que no alivia la presión actúa como un altavoz, amplificando estas molestias cada noche.

La tecnología híbrida: la solución inteligente para el dolor de hombros

Aquí es donde los avances en el mundo del descanso marcan un antes y un después. Los colchones híbridos, como el de Morfeo, están diseñados precisamente para lograr ese equilibrio perfecto entre soporte y confort. Son lo mejor de dos mundos:

  • Un núcleo de muelles ensacados: Proporciona un soporte firme y estable que mantiene tu columna alineada, evitando que te hundas donde no debes.
  • Capas de confort viscoelásticas: Se adaptan milimétricamente a la forma de tu cuerpo, permitiendo que el hombro y la cadera se hundan justo lo necesario para liberar toda la presión acumulada.

Este diseño inteligente consigue que el colchón se ajuste a ti, y no al revés. El resultado es que tu hombro descansa en una postura natural, sin compresiones ni tensiones, lo que mejora la circulación y facilita que tus músculos se recuperen mientras duermes. Si quieres profundizar en cómo acertar de pleno con tu elección, no te pierdas nuestra guía completa para elegir el colchón adecuado.

Comparativa de tipos de colchón para aliviar el dolor de hombros

Para que lo veas todo mucho más claro, hemos creado esta tabla. Aquí puedes comparar de un vistazo cómo responde cada tipo de colchón a las necesidades de alguien que sufre de dolor en hombros al dormir.

Característica Colchón de muelles Colchão viscoelástico Colchón híbrido (Ej. Morfeo)
Firmeza y soporte Alta, pero poco adaptable. Suele crear puntos de presión. Variable, pero puede faltarle soporte en el núcleo y provocar hundimiento. Firmeza media-alta y equilibrada. Un soporte excelente que alinea la columna.
Adaptabilidade Baja. Obliga al cuerpo a adaptarse a él, forzando la postura. Alta. Se adapta bien, pero puede dar calor y hacer que cueste moverse. Muy alta. Las capas de confort acogen el hombro y el núcleo da el soporte.
Alivio de presión Pobre. Su rigidez aumenta la presión sobre hombros y caderas. Excelente. Distribuye el peso de forma uniforme, reduciendo la presión. Óptimo. Combina la adaptabilidad viscoelástica con la firmeza de los muelles.
Transpirabilidade Buena. El aire circula sin problemas entre los muelles. Baja. Tiende a acumular el calor corporal, lo que puede afectar al descanso. Excelente. El núcleo de muelles ensacados garantiza una ventilación constante.

Como ves, la elección del colchón va mucho más allá del confort. Elegir bien no es un gasto, es una inversión directa en tu salud y calidad de vida. Es la herramienta más potente que tienes para luchar contra el dolor de hombros y asegurarte de que cada noche sea, de verdad, reparadora.

Aprende las mejores posturas para proteger tus hombros al dormir

Ya tienes claro que tu colchón puede ser tu gran aliado. El siguiente paso es ajustar la otra gran pieza del puzle del descanso: tu postura. Encontrar la posición correcta para dormir es una de las cosas más sencillas y potentes que puedes hacer para aliviar el dolor en hombros al dormir. Los resultados, muchas veces, se notan desde la primera noche.

Imagina que tu columna vertebral es el mástil de un barco. Si no está bien recto y alineado, toda la estructura sufre. Pues al dormir pasa exactamente lo mismo. Una mala postura desequilibra la columna y obliga a tus hombros a aguantar una tensión brutal durante horas, lo que solo empeora cualquier molestia o inflamación que ya tengas.

Mujeres durmiendo de lado con almohadas entre las piernas, ilustrando la postura recomendada para un descanso saludable.

La buena noticia es que corregir esto no requiere un esfuerzo titánico. Solo necesitas conocer un par de trucos y tener a mano algunas almohadas bien colocadas. Vamos a ver cuáles son las posturas que te van a ayudar y, sobre todo, por qué funcionan.

La postura reina para proteger tus hombros

Si hay una posición ganadora para cuidar tus hombros, esa es dormir boca arriba (o en decúbito supino, como dicen los expertos). Esta postura es fantástica porque reparte el peso de tu cuerpo de manera uniforme por todo el colchón, lo que reduce al mínimo los puntos de presión en zonas críticas como los hombros y las caderas.

Para sacarle el máximo partido y asegurarte de que tu columna está perfectamente alineada, solo tienes que seguir estos pasos:

  1. Soporte para el cuello: Usa una almohada que mantenga la cabeza y el cuello en línea recta con el resto de la columna. Ni muy alta que te fuerce el cuello hacia arriba, ni tan baja que la cabeza se caiga hacia atrás.
  2. Alivio lumbar: Un truco que lo cambia todo: coloca una almohada pequeña debajo de las rodillas. Este simple gesto le quita un montón de tensión a la zona lumbar y permite que toda tu espalda se relaje en una posición mucho más natural.

Cómo dormir de lado sin machacar el hombro

Lo sabemos, dormir de lado es la postura favorita de casi todo el mundo. El problema es que también es la más traicionera si te duele un hombro. Pero la clave no está en dejar de hacerlo, sino en aprender a hacerlo bien.

Lo primero y más importante: jamás duermas sobre el hombro que te molesta. Elige siempre el lado contrario. A partir de ahí, el secreto está en convertir las almohadas en tus mejores aliadas para estabilizar el cuerpo.

El truco definitivo es abrazar una almohada firme y algo alta contra el pecho. Al apoyar el brazo de arriba sobre ella, impides que el hombro se venza hacia delante y rote hacia dentro, una posición que genera una tensión tremenda en el manguito rotador.

Además, si colocas otra almohada entre las rodillas, mantendrás las caderas alineadas y evitarás que la columna se tuerza. Con esta pequeña "ingeniería de almohadas", pasas de una postura de riesgo a una posición casi terapéutica que protege tu articulación. Si quieres profundizar en este tema, tenemos un artículo completísimo sobre las mejores posturas para dormir con todavía más detalles.

La postura que debes evitar a toda costa

Si hay una posición que deberías desterrar de tus noches, es dormir boca abajo (decúbito prono). Es, sin paliativos, la más dañina para tu espalda, cuello y hombros.

  • Tensión en el cuello: Te obliga a girar la cabeza 90 grados, manteniendo el cuello en una torsión forzada durante horas.
  • Compresión de hombros: Esta postura hace que los hombros se encorven hacia delante y se suban hacia las orejas, comprimiendo la articulación sin piedad.

Cambiar de postura lleva su tiempo, no pasa de un día para otro. Pero si empiezas a aplicar estos ajustes con las almohadas, poco a poco irás reeducando a tu cuerpo. El objetivo es claro: que tus noches dejen de ser una tortura y se conviertan en lo que deberían ser, un tiempo para recuperarte de verdad.

Ejercicios y hábitos que alivian el dolor de hombro

Adoptar la postura correcta al dormir es un paso gigante, sí, pero para ganar de verdad la batalla contra el dolor de hombros al dormir, hay que jugar un papel activo también durante el día. Fortalecer y dar flexibilidad a la articulación, junto con pequeños cambios en tu rutina, puede marcar una diferencia abismal y acelerar tu recuperación.

Piensa en tus hombros como los cimientos de tus brazos. Si esos cimientos están algo débiles o sobrecargados, cualquier presión extra (como la de toda una noche durmiendo) acabará dando problemas. Por eso, lo que te proponemos es un plan de acción completo, que combina estiramientos suaves con hábitos inteligentes para proteger tus hombros las 24 horas.

Mujer sentada en una colchoneta verde, haciendo ejercicios simples, con una cama y ventana de fondo.

Estas herramientas no solo te van a aliviar el dolor que ya tienes, sino que te ayudarán a construir una mayor resistencia para que no vuelva a aparecer. Se trata, en el fondo, de reeducar a tu cuerpo para que se mueva y descanse de una forma mucho más saludable.

Estiramientos suaves para antes de dormir

Reservar 5 minutos antes de acostarte para una pequeña rutina de estiramientos puede liberar toda la tensión acumulada del día y preparar la articulación para el descanso. La clave aquí es la suavidad; nunca fuerces un movimiento hasta el punto de sentir un dolor agudo.

Aquí tienes tres ejercicios sencillos pero muy, muy efectivos:

  1. Estiramiento del péndulo: Apoya la mano del brazo sano sobre una mesa e inclina el torso hacia adelante, dejando que el brazo dolorido cuelgue totalmente relajado. Balancéalo con suavidad, primero hacia adelante y atrás, luego de lado a lado y, por último, en círculos pequeños. Realiza 10 repeticiones de cada movimiento.
  2. Rotación externa con banda elástica: De pie, coge una banda elástica de resistencia baja con ambas manos. Mantén los codos pegados a los costados, formando un ángulo de 90 grados. Ahora, gira lentamente el antebrazo del lado afectado hacia afuera, estirando la banda. Aguanta ahí 2 segundos y vuelve despacio. Haz 2 series de 10 repeticiones.
  3. Estiramiento del brazo cruzado: De pie o sentado, lleva el brazo afectado recto a través de tu pecho. Con la otra mano, sujeta el codo y tira suavemente del brazo hacia ti, hasta que notes el estiramiento en la parte de atrás del hombro. Mantén la posición durante 20-30 segundos y repítelo 3 veces.

Además de estos ejercicios, explorar disciplinas como el yoga puede ser increíblemente beneficioso. Si te pica la curiosidad, puedes aprender más sobre posturas de yoga para dormir mejor en nuestro blog.

Hábitos diarios que protegen tus hombros

Lo que haces durante el día tiene un impacto directo en cómo te encuentras por la noche. Así que presta atención a estos detalles, que parecen pequeños pero son importantísimos.

Corregir tu postura en el trabajo y la forma en que levantas peso son acciones preventivas tan importantes como el mejor de los estiramientos. Son cambios que protegen tus hombros de la sobrecarga continua.

Una buena ergonomía es fundamental, sobre todo si pasas muchas horas en un escritorio:

  • Altura del monitor: Asegúrate de que la parte superior de la pantalla esté justo a la altura de tus ojos. Ni más arriba ni más abajo.
  • Posición de los brazos: Los codos deben formar un ángulo de 90 grados, con los hombros relajados, sin tensión.
  • Pausas activas: Ponte una alarma si hace falta, pero levántate y muévete cada 45 minutos para reactivar la circulación.

Y un consejo de oro: al levantar objetos, dobla siempre las rodillas y mantén la carga pegada al cuerpo. Evita por todos los medios levantar pesos por encima de la cabeza si sientes la más mínima molestia.

Terapia de frío y calor: cuándo y cómo aplicarla

Saber si toca usar frío o calor puede acelerar tu recuperación y aliviar las molestias de forma casi inmediata. No son intercambiables; cada uno tiene su momento y su función específica.

Terapia Cuándo usarla Cómo aplicarla Beneficios clave
Frío (Crioterapia) Durante las primeras 48-72 horas tras una lesión aguda o si ves inflamación (hinchazón). Aplica una bolsa de hielo envuelta en una toalla durante 15-20 minutos, cada 4-6 horas. Reduce la inflamación, contrae los vasos sanguíneos y "duerme" la zona para aliviar el dolor agudo.
Calor (Termoterapia) Para dolores más crónicos, rigidez muscular o justo antes de realizar estiramientos suaves. Usa una manta eléctrica o una bolsa de agua caliente durante 15-20 minutos. Relaja los músculos, mejora la circulación sanguínea en la zona y aumenta la flexibilidad.

Aplicar estos hábitos y ejercicios de forma constante es una inversión directa en tu bienestar. Le estás dando a tu cuerpo las herramientas que necesita para sanar desde dentro y evitar que el dolor de hombro se convierta en ese problema crónico que te roba el descanso noche tras noche.

Cuándo es momento de consultar a un profesional

Aunque muchos casos de dolor de hombros al dormir se solucionan con unos cuantos ajustes en tu postura y tu colchón, es vital saber cuándo una simple molestia se está convirtiendo en una señal de alarma. Dejar pasar un dolor persistente puede hacer que un problema que era temporal se vuelva crónico y mucho más pesado de tratar.

La clave, como casi siempre, está en escuchar a tu cuerpo. Si ya has probado a cambiar de postura, has hecho los ejercicios recomendados y has mejorado tu entorno de descanso, pero después de un par de semanas sigues igual... es un mensaje bastante claro: necesitas una opinión profesional.

Señales de alerta que no debes ignorar

No todos los dolores de hombro son iguales. Hay ciertos síntomas que te piden a gritos que vayas al médico para descartar lesiones más serias y conseguir un diagnóstico claro. Mucho ojo si te reconoces en alguna de estas situaciones:

  • Dolor agudo e incapacitante: Si es tan intenso que te despierta por la noche o te impide hacer algo tan simple como mover el brazo.
  • Pérdida de fuerza o de rango de movimiento: De repente notas el brazo débil o te cuesta muchísimo levantarlo por encima de la cabeza.
  • Deformidad o hinchazón visible: Ves un bulto, un hundimiento o la zona del hombro está claramente inflamada.
  • El dolor se extiende: La molestia baja hacia el codo, la mano o sube al cuello, y a veces viene con hormigueo o esa sensación de que se te duerme el brazo.
  • Persistencia sin mejoría: Después de dos o tres semanas cuidándote en casa, el dolor sigue ahí, sin cambios.

Un dolor que no responde a los remedios caseros es la forma que tiene tu cuerpo de decirte que necesita ayuda externa. Actuar a tiempo es siempre la mejor estrategia para una recuperación rápida y completa.

¿A quién debes acudir?

Cuando decides buscar ayuda, es útil saber a qué puerta llamar. Por lo general, la ruta a seguir es esta:

  1. Médico de cabecera: Es tu primer contacto. Hará una primera evaluación y, si lo ve necesario, te mandará a un especialista.
  2. Fisioterapeuta: Es la persona ideal para problemas de músculos y tendones. Te ayudará con terapia manual y te preparará un plan de ejercicios a tu medida.
  3. Traumatólogo: Es el especialista del sistema musculoesquelético. A él te derivarán si sospechan que hay una lesión estructural, como un desgarro en el manguito rotador.

Si el dolor no se va y decides consultar a un profesional, sobre todo si vives en el extranjero, tener un seguro de salud sin período de carencia puede marcar la diferencia para que te atiendan de inmediato y sin listas de espera.

Resolvemos tus últimas dudas sobre el dolor de hombros al dormir

Para terminar esta guía, vamos a despejar algunas de las preguntas más típicas que nos llegan sobre el dolor en los hombros al dormir. Queremos que lo tengas todo clarísimo para que puedas tomar las riendas de tu descanso y empezar a sentirte mejor desde ya.

Piensa en esto como una chuleta rápida para afianzar todo lo que hemos visto y darte ese empujón final.

¿De verdad sirve de algo cambiar la almohada?

Rotundamente sí. La almohada es la pieza clave que conecta (o desconecta) tu cabeza, cuello y columna. Si es demasiado alta o, por el contrario, muy baja, tus músculos del cuello y hombros se pasan toda la noche haciendo un sobreesfuerzo para compensar. El resultado es una tensión que no necesitas.

Una almohada con la altura y firmeza justas para tu postura habitual (más bajita si duermes boca arriba, más alta y firme si duermes de lado) puede quitarle una presión brutal a la articulación del hombro. Es una de las soluciones más sencillas y con mayor impacto.

Si mi colchón es bueno, ¿puedo dormir sobre el hombro que me duele?

La recomendación general es que lo evites a toda costa, incluso si tienes el mejor colchón del mundo. Aunque un colchón ergonómico como el de Morfeo está diseñado para reducir los puntos de presión, dormir directamente sobre un hombro ya inflamado o lesionado es someterlo a una compresión directa y continua. Esto solo va a entorpecer su recuperación.

Por muy bueno que sea tu equipo de descanso, la física no perdona. Apoyar todo el peso de tu tronco sobre una articulación que ya sufre solo va a echar más leña al fuego. La mejor opción es siempre dormir sobre el lado sano o boca arriba.

¿El estrés puede provocar dolor de hombro por la noche?

Totalmente. El estrés y la ansiedad nos hacen tensar los músculos sin darnos ni cuenta, sobre todo en la zona del cuello y los hombros. Es un clásico: pasamos el día encogiendo los hombros o apretando la mandíbula sin ser conscientes.

Cuando llega la noche, esa musculatura ya contracturada no consigue relajarse del todo, y eso se puede traducir en un dolor sordo y una rigidez horrible al despertar. Si ya has descartado otras causas, plantéate si el estrés podría ser el culpable de tu dolor de hombros al dormir. Unos minutos de relajación antes de acostarte pueden hacer maravillas.


Recuerda que un descanso de calidad no es un lujo, es una inversión en tu salud. Si sientes que tu colchón actual agrava tu dolor en lugar de aliviarlo, quizás ha llegado el momento de buscar una solución pensada para cuidar de verdad tu espalda y tus hombros. En Colchón Morfeo diseñamos sistemas de descanso que se amoldan a ti, garantizando un soporte ergonómico para que cada noche sea de verdad reparadora. Descubre cómo podemos ayudarte en www.morfeo.com.

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