Guía de posiciones correcta para dormir para descansar mejor

Guía de posiciones correcta para dormir para descansar mejor

La eterna pregunta: ¿cuál es la mejor posición para dormir? Aunque la respuesta corta suele apuntar a dormir de lado o boca arriba, la verdad es que encontrar la postura ideal es algo muy personal. Ambas opciones son fantásticas para mantener la columna en una posición neutra, quitando presión del cuello y la espalda, pero todo depende de las necesidades de tu cuerpo.

Por qué tu postura al dormir define tu salud y energía

Pasamos aproximadamente un tercio de nuestra vida durmiendo, pero casi nunca nos paramos a pensar en cómo lo hacemos. La forma en que te colocas en la cama no es solo una cuestión de comodidad pasajera; tiene un impacto directo y profundo en tu salud, desde la calidad de tu descanso hasta cómo te sientes física y mentalmente al despertar. Una mala postura puede ser la causa oculta de esos dolores crónicos, de la fatiga que no se va o incluso de problemas digestivos.

Piensa en tu columna vertebral como el pilar central de tu cuerpo. Durante el día, aguanta el tirón de la gravedad y de todos nuestros movimientos. La noche es su único momento para recuperarse de verdad, para realinearse y descomprimirse. Si duermes en una mala postura, como boca abajo o hecho un ovillo muy apretado, estás obligando a ese pilar a mantenerse en tensión durante horas. No le das tregua.

El impacto de una buena higiene postural nocturna

Acostumbrarse a una postura correcta para dormir, lo que los expertos llaman higiene postural nocturna, es clave para un descanso que de verdad repare. Y los beneficios van mucho más allá de evitar el dolor de espalda:

  • Mejora la respiración: Ciertas posturas, como dormir de lado, ayudan a mantener las vías respiratorias abiertas, lo que puede reducir los ronquidos y los síntomas de la apnea del sueño.
  • Favorece la digestión: Un dato curioso: dormir sobre el lado izquierdo puede aliviar el reflujo ácido. Esto se debe a la propia forma del estómago, que en esa posición dificulta que los ácidos suban.
  • Potencia la circulación: Una postura bien alineada evita que presiones nervios o vasos sanguíneos importantes. Así, la sangre y el oxígeno fluyen sin obstáculos por todo el cuerpo mientras duermes.
  • Optimiza la recuperación muscular: Permite que tus músculos se relajen por completo, facilitando que se reparen y disminuyendo esa molesta rigidez mañanera.

Encontrar tu postura ideal para dormir es como descubrir la llave que abre la puerta a un descanso profundo y a una recuperación total del cuerpo. No se trata de seguir una regla universal, sino de escuchar a tu cuerpo y darle el soporte que necesita.

Para que te hagas una idea de cómo influye cada postura en tu descanso, hemos preparado una tabla resumen con las opciones más comunes, sus ventajas y para quién son más recomendables.

Comparativa rápida de las posturas para dormir

Postura Vantaggi principali Inconvenientes comunes Ideale per
De lado (fetal o estirado) Alineación de la columna, reduce ronquidos y reflujo ácido. Puede causar presión en hombros y caderas. Personas con apnea del sueño, embarazadas (lado izquierdo) y quienes sufren de acidez.
Boca arriba (supino) Excelente para la espalda y el cuello, previene arrugas faciales. Puede agravar los ronquidos y la apnea del sueño. Quienes buscan la mejor alineación de la columna y quieren evitar dolores de cuello.
Boca abajo (prono) Puede aliviar los ronquidos. Genera mucha tensión en el cuello y la zona lumbar. Generalmente no se recomienda, pero si no puedes evitarlo, usa una almohada muy fina.

Como ves, cada postura tiene sus pros y sus contras. La clave está en conocerlas y adaptarlas a tus circunstancias.

Tabla resumen de posturas para dormir: de lado, boca arriba y boca abajo, sus beneficios e ideal para.

La infografía lo deja claro: dormir de lado y boca arriba son las opciones ganadoras por sus beneficios para la alineación de la columna. Dormir boca abajo, en cambio, se suele desaconsejar por la tensión que provoca en zonas clave como el cuello y la espalda.

Dormir de lado: la postura estrella y todos sus secretos

Si duermes de lado, que sepas que formas parte del club más popular. Es, de lejos, la postura preferida por la mayoría para pasar la noche, y no es ninguna casualidad. Cuando se hace bien, esta posición ofrece un equilibrio casi perfecto entre comodidad y beneficios para la salud, lo que la convierte en una de las mejores para un descanso de verdad.

Piensa en tu columna vertebral como el mástil de un barco. Durante el día, aguanta todo el peso y las tensiones. Por la noche, necesita recuperar su verticalidad, sin curvas forzadas ni presiones extrañas. Dormir de lado, con el soporte adecuado, permite que ese "mástil" mantenga su alineación natural desde las cervicales hasta la pelvis. Esto es clave para minimizar la presión sobre los discos intervertebrales y decirle adiós a muchos de esos dolores de espalda y cuello que nos amargan las mañanas.

¿Por qué el lado izquierdo tiene fama de ser el mejor?

Aunque dormir sobre cualquiera de los dos lados ya es un gran paso, tumbarse sobre el izquierdo aporta unas ventajas extra que tienen mucho que ver con cómo están organizados nuestros órganos.

  • Mejora la digestión: Por la propia forma del estómago, dormir sobre el lado izquierdo ayuda a que los ácidos gástricos se queden donde deben. La gravedad se pone de nuestro lado y evita el molesto reflujo ácido que puede interrumpir el sueño.
  • Ayuda al drenaje linfático: El sistema linfático, esa red que limpia las toxinas de nuestro cuerpo, tiene su "autopista principal" en el lado izquierdo. Al dormir en esta postura, le facilitamos el trabajo nocturno de depuración.
  • Optimiza la circulación: Es la postura que siempre se recomienda a las embarazadas. ¿La razón? Alivia la presión sobre la vena cava, mejorando el flujo de sangre tanto para la madre como para el bebé.

No nos extraña que sea la postura favorita de tantos. De hecho, uno de sus grandes puntos a favor es que alivia la presión en la columna, ayudando a prevenir dolores que, por desgracia, son muy comunes. Se estima que un 13,69% de los mayores de 15 años sufre de dolor lumbar crónico y un 11,33% de dolor cervical crónico. Puedes leer más sobre las preferencias de postura de los españoles en este artículo.

Las claves para perfeccionar la postura de lado

Dormir de lado es fantástico, pero solo si lo haces como es debido. Una mala alineación puede acabar cargando los hombros y las caderas. Aquí tienes los trucos definitivos para dominarla.

La postura lateral es como una navaja suiza para el descanso: alivia la espalda, mejora la respiración y ayuda a la digestión. Pero para que funcione, cada herramienta (almohada, colchón) debe estar perfectamente ajustada.

El gesto más importante, y el que casi todo el mundo olvida, es mantener las caderas alineadas. La mayoría de fisioterapeutas te dirán que la solución es tan simple como colocar una almohada entre las rodillas. Con este pequeño ajuste evitas que la pierna de arriba caiga hacia delante, lo que provocaría una torsión muy poco recomendable en la zona lumbar.

  1. Almohada entre las rodillas: No vale cualquiera. Usa una almohada que sea firme pero no demasiado gorda. Su misión es mantener tus caderas paralelas y evitar que la columna se retuerza.
  2. La almohada para la cabeza, a su justa medida: Tu cabeza tiene que seguir la línea recta de tu columna. Si la almohada es muy baja, la cabeza caerá en picado; si es muy alta, forzarás el cuello hacia arriba. La altura perfecta es la que rellena justo el hueco entre tu oreja y el colchón.
  3. Flexiona un poco las piernas: La posición fetal extrema, con las rodillas pegadas al pecho, no es buena idea. Puede limitar tu diafragma y tensar la espalda. Una ligera flexión es mucho más natural y ergonómica.

El colchón ideal para los que duermen de lado

Aquí el colchón se convierte en el actor principal. Si duermes de lado, tus puntos de máxima presión son los hombros y las caderas. Un colchón duro como una piedra no dejará que estas zonas se hundan lo justo, creando una curva peligrosa en tu espalda. Por el contrario, uno demasiado blando te engullirá, y adiós alineación.

Aquí es donde un colchón de firmeza media-alta y con una gran adaptabilidad, como los de Colchón Morfeo, se vuelve tu mejor aliado. Necesitas un material que acoja tus hombros y caderas, pero que al mismo tiempo dé un soporte firme al resto del cuerpo, sobre todo en la cintura. Así, tu columna se mantiene recta y libre de tensiones.

Si de verdad quieres sacarle todo el partido a dormir de lado, te recomendamos que le eches un vistazo a nuestra guía completa sobre el colchón ideal para dormir de lado. Encontrar ese equilibrio mágico entre soporte y confort es el secreto para despertarte nuevo cada día.

Dormir boca arriba, la opción preferida por los fisioterapeutas

Si dormir de lado es la postura más común, tumbarse boca arriba (o en posición supina, como se conoce técnicamente) es, sin duda, la favorita de fisioterapeutas y quiroprácticos. Muchos expertos la consideran la posición correcta para dormir por excelencia, ya que funciona como un reseteo casi perfecto para todo tu cuerpo.

Una persona duerme de lado sobre un colchón blanco y base negra, con almohada, sobre un fondo verde.

Piensa en tu cuerpo como una estructura que necesita volver a su equilibrio cada noche. Al acostarte boca arriba, permites que tu cabeza, cuello y columna descansen en su alineación más natural y neutra. No hay torsiones forzadas ni curvas extrañas; todo el peso se distribuye de manera uniforme sobre el colchón, lo que elimina los puntos de presión que suelen concentrarse en hombros y caderas.

Esta alineación biomecánica es su mayor ventaja y la forma más directa de prevenir los típicos dolores de cuello y espalda. A pesar de estos beneficios, resulta curioso que solo un 8% de la gente la elija como su postura predilecta, según datos de la OCU. Si te interesa el tema, puedes consultar más detalles sobre posturas y descanso en este informe.

Más allá de la espalda: beneficios que no esperabas

Además de ser un bálsamo para la columna, esta postura tiene otros ases bajo la manga que quizás no conocías.

  • Menos arrugas faciales: Al no presionar la cara contra la almohada durante horas, se reduce la fricción y la compresión que pueden acabar formando las llamadas "arrugas del sueño". Tu piel te lo agradecerá.
  • Alivio de la tensión en la mandíbula: Para quienes aprietan los dientes (bruxismo) o tienen tensión en la articulación temporomandibular (ATM), esta postura puede ser un gran alivio, ya que la mandíbula se relaja en una posición mucho más natural.
  • Reduce la congestión nasal: Si estás algo resfriado, mantener la cabeza ligeramente elevada con una buena almohada puede ayudar a drenar los senos nasales de forma más eficaz que si duermes de lado.

Los inconvenientes de dormir boca arriba

Aunque a nivel postural es casi perfecta, esta posición no es para todo el mundo. Su principal inconveniente es que puede agravar los ronquidos y la apnea del sueño. Esto pasa porque la gravedad empuja la base de la lengua y el paladar blando hacia la parte posterior de la garganta, obstruyendo parcialmente las vías respiratorias.

Dormir boca arriba es como aparcar tu coche en un garaje perfectamente plano y nivelado. La carrocería (tu columna) no sufre ninguna tensión. Sin embargo, si el motor (tu respiración) tiene alguna particularidad, este aparcamiento podría no ser el más adecuado.

Otro punto a tener en cuenta es el dolor lumbar. En algunas personas, sobre todo si el colchón no ofrece el soporte adecuado, esta postura puede aplanar la curva natural de la espalda baja, generando tensión en la zona.

Cómo optimizar la postura boca arriba

Por suerte, los inconvenientes de dormir boca arriba tienen soluciones sencillas que te permitirán disfrutar de sus beneficios sin dramas.

  1. Coloca una almohada bajo las rodillas: Este es el truco de oro. Un cojín pequeño o una almohada fina debajo de las rodillas relaja los músculos lumbares y ayuda a mantener la curva natural de la espalda, aliviando la tensión al instante.
  2. Elige la almohada cervical adecuada: Para esta postura, necesitas una almohada más bien baja y de firmeza media. Su única función es rellenar la curva del cuello sin elevar demasiado la cabeza. Si la almohada es muy alta, forzará el cuello hacia adelante, y eso no es bueno.
  3. Asegura un buen soporte lumbar: Aquí es donde tu colchón juega un papel clave. Necesitas un colchón, como los de Colchón Morfeo, que ofrezca un soporte firme en la zona lumbar para evitar que tu pelvis se hunda. Si la zona central del cuerpo cede, la alineación de la columna se rompe, y adiós a todos los beneficios.

Adoptar la posición supina puede requerir un tiempo para acostumbrarse, pero los beneficios para tu salud postural a largo plazo hacen que el esfuerzo merezca totalmente la pena.

Por qué deberías evitar dormir boca abajo

Si dormir de lado es la opción más popular y boca arriba la favorita de los expertos, dormir boca abajo (en posición prono) es, sin duda, la postura que deberías evitar a toda costa. Aunque al principio pueda parecerte la mar de cómoda para quedarte frito, a la larga es una de las principales causas de dolores de cuello, espalda y tensión generalizada.

Mujer durmiendo boca arriba en un colchón con una almohada cilíndrica azul, para una postura correcta.

Piénsalo de esta manera: ¿pasarías ocho horas seguidas con la cabeza girada casi 90 grados hacia un lado mientras estás despierto? Seguramente no. Sin embargo, eso es exactamente lo que le estás exigiendo a tu cuello cada noche si duermes boca abajo. Esta rotación extrema y prolongada somete a las vértebras cervicales a una tensión para la que no están diseñadas.

El resultado es bastante predecible: te despiertas con rigidez, dolor de cuello e incluso dolores de cabeza tensionales. Es una de las posiciones menos correctas para dormir y la que tiene más papeletas para acabar provocando problemas musculoesqueléticos.

El doble ataque a tu columna vertebral

Pero el cuello no es la única víctima en esta historia. Tu columna lumbar también sufre, y mucho. Al tumbarte sobre el estómago, la curva natural de la parte baja de tu espalda tiende a aplanarse o, peor aún, a arquearse en sentido contrario, sobre todo si tu colchón es demasiado blando.

Esta posición ejerce una presión continua sobre la columna, como si intentaras doblar una regla en la dirección equivocada durante toda la noche. Esto no solo genera el clásico dolor lumbar, sino que también puede llegar a pinzar nervios y provocar molestias que se irradian hacia otras partes del cuerpo.

Dormir boca abajo es como pedirle a tu columna que trabaje en un turno de noche sin descanso. En lugar de permitir que se relaje y se realinee, la estás forzando a mantener una postura de estrés constante que, inevitablemente, te pasará factura.

A pesar de que los expertos la consideran la peor opción, hay un pequeño porcentaje de la población que la prefiere. Los estudios del sueño revelan que pasamos solo un 7,3% del tiempo en esta postura, y aunque apenas un 8% de las personas la elige conscientemente, puede ser la responsable de agravar los dolores lumbares, que afectan al 13,69% de la población, y los cervicales (un 11,33%). Si quieres, puedes descubrir más datos sobre por qué es la peor opción para tu salud aquí.

Cómo abandonar el hábito de dormir boca abajo

Cambiar un hábito de sueño tan arraigado no es cosa de un día para otro, pero tu cuerpo te lo agradecerá enormemente. Abandonar esta postura es un proceso gradual, y por suerte hay algunas estrategias que te pueden facilitar la transición.

El objetivo no es pasar de 100 a 0 en una sola noche, sino reeducar a tu cuerpo para que se sienta más a gusto en posturas más saludables, como la lateral o la supina.

Aquí tienes un plan de acción práctico para conseguirlo:

  1. La técnica de la barrera de almohadas: Coloca almohadas corporales o cojines grandes a ambos lados de tu cuerpo. Estas "barreras" físicas te impedirán girar por completo y ponerte boca abajo de forma inconsciente mientras duermes.
  2. Adopta una postura intermedia: Prueba a dormir en una posición semi-lateral. Es como estar casi boca abajo, pero con una pierna flexionada y apoyada sobre una almohada. Esto reduce significativamente la torsión del cuello y la presión en la zona lumbar.
  3. Usa una almohada muy fina (o ninguna): Si no puedes evitarlo del todo, al menos minimiza el daño. Utiliza una almohada muy delgada o incluso duerme sin ella para que tu cuello no quede en un ángulo tan forzado.

La constancia es tu mejor aliada en este proceso. Puede que las primeras noches te resulten extrañas o te cueste un poco, pero con el tiempo tu cuerpo se acostumbrará a las nuevas posiciones correctas para dormir y notarás una diferencia abismal en cómo te sientes al despertar.

Cómo adaptar tu postura a tus necesidades específicas

Saber cuáles son las posturas generales para dormir es un buen punto de partida, pero la verdadera magia ocurre cuando personalizas tu forma de descansar para aliviar tus problemas concretos. Tu cuerpo es único, y tus necesidades también. Por eso, más que seguir una regla fija, se trata de utilizar tu postura como una herramienta terapéutica que trabaje para ti mientras duermes.

Vamos a ver cómo puedes ajustar tu descanso en cinco de los escenarios más comunes. Te sorprenderá cómo pequeños cambios pueden marcar una diferencia abismal en cómo te sientes por la mañana.

Hombre durmiendo boca abajo en una cama, con texto que aconseja evitar esta posición.

Soluciones para el dolor lumbar

El dolor en la espalda baja es una de las quejas más habituales, y tu postura nocturna puede ser tu mejor aliada o tu peor enemiga. El objetivo es muy claro: liberar la tensión de la zona lumbar y respetar la curvatura natural de la columna.

  • Si duermes de lado, la solución es de lo más sencilla: coloca una almohada firme entre las rodillas. Con este simple gesto, evitas que la pierna de arriba se desplace hacia adelante, manteniendo la pelvis y las caderas alineadas y eliminando esa torsión tan dañina en la zona lumbar.
  • Si prefieres dormir boca arriba, prueba a poner una almohada debajo de las rodillas. Esto crea una ligera flexión en las caderas que relaja al instante los músculos lumbares y reduce la presión sobre la columna. Si este es tu caso, te interesará profundizar en cómo dormir con dolor lumbar en nuestro artículo.

Alivio para el dolor de cuello

Despertarse con el cuello rígido es la señal de alarma definitiva: tu cabeza no ha estado bien alineada durante la noche. Aquí, la clave está en que tu almohada trabaje en equipo con tu postura.

Tu almohada no es un simple cojín, es la herramienta que garantiza que tu cuello siga la línea recta de tu columna vertebral. Una altura y firmeza incorrectas son la receta perfecta para el dolor cervical.

Si duermes boca arriba, necesitas una almohada más bien baja, que se limite a rellenar la curva natural del cuello sin forzarlo. En cambio, si duermes de lado, la almohada debe ser más alta y firme para ocupar por completo el hueco entre tu oreja y el hombro, evitando que la cabeza se incline.

Posturas durante el embarazo

Con el embarazo, sobre todo en el último trimestre, la comodidad y la seguridad pasan a ser la prioridad número uno. La recomendación de los expertos es unánime: dormir sobre el lado izquierdo.

Esta postura optimiza el flujo de sangre hacia el útero y el feto, y además alivia la presión sobre la vena cava inferior. Para un extra de confort, muchas mujeres utilizan una almohada entre las rodillas y otra bajo el abdomen para dar un soporte adicional.

Reducir los ronquidos y la apnea del sueño

Si roncas o tienes apnea del sueño leve, dormir boca arriba es como echarle leña al fuego. La gravedad hace que la lengua y el paladar blando caigan hacia la garganta, obstruyendo el paso del aire.

La solución más directa y efectiva es pasarse a la posición lateral. Al dormir de lado, las vías respiratorias se mantienen mucho más abiertas, lo que facilita una respiración fluida y silenciosa. Una almohada corporal puede ser tu gran aliada para no darte la vuelta durante la noche.

Combatir el reflujo ácido

La acidez nocturna puede sabotear por completo tu descanso. Y aquí, una vez más, dormir sobre el lado izquierdo sale al rescate. Por pura anatomía de nuestro sistema digestivo, esta postura hace más difícil que los ácidos del estómago suban hacia el esófago.

Como truco adicional, puedes elevar ligeramente la cabecera de la cama. Ojo, no se trata de apilar almohadas (lo que te destrozaría el cuello), sino de colocar unos tacos bajo las patas superiores de la cama para crear una inclinación suave y constante.

Elige tu equipo de descanso: el colchón y la almohada ideales

Entender cuál es la mejor postura para dormir es solo la mitad del camino. La otra mitad, que es igual de importante, es tener el equipo de descanso correcto. Puedes encontrar la posición perfecta, pero si tu colchón se hunde como una hamaca o la almohada te deja el cuello en un ángulo imposible, todo el esfuerzo se va por la borda.

Sería como intentar construir una casa sólida sobre cimientos de arena. De nada sirve tener las paredes perfectas si la base falla.

Aquí la palabra clave es ergonomía del sueño. Y no, no es ningún lujo ni un capricho; es una cuestión de salud. Tu colchón y tu almohada tienen que ser un equipo bien compenetrado, trabajando juntos para que tu columna vertebral mantenga su alineación natural, sin importar si duermes de lado o boca arriba. Esa sinergia es la que de verdad te va a dar un descanso reparador.

El colchón: la base de un buen descanso

Un colchón con la firmeza equivocada es, sin duda, uno de los mayores saboteadores del sueño. La cuestión no es simplemente elegir entre "duro como una piedra" o "blando como una nube", sino encontrar el equilibrio justo que tu cuerpo necesita para recuperarse.

  • Un colchón demasiado blando es un problema. Hará que tu pelvis y tus caderas se hundan más de la cuenta, creando una curva poco natural en tu espalda, casi como una "C", que acaba generando tensión en la zona lumbar.
  • Un colchón demasiado firme tampoco es la solución. No dejará que tus hombros y caderas se acomoden correctamente, empujando la columna fuera de su eje y creando puntos de presión que te harán dar vueltas toda la noche.

Por eso, un colchón con una firmeza media-alta y una gran adaptabilidad, como los de Colchón Morfeo, suele ser la opción ganadora para la mayoría. Te da el soporte que necesitas para mantener la espalda recta, pero al mismo tiempo es lo suficientemente flexible como para acoger las curvas naturales de tu cuerpo, repartiendo el peso de manera uniforme y diciendo adiós a los puntos de presión.

Tu colchón no es un simple mueble. Es la herramienta más importante que tienes para la recuperación diaria de tu cuerpo. Invertir en el colchón adecuado es invertir directamente en tu salud y en la energía que tendrás al día siguiente.

La almohada: el complemento indispensable

Si el colchón es la base, la almohada es el ajuste fino. Su misión es muy concreta: rellenar el hueco que queda entre tu cabeza y el colchón para que el cuello siga la misma línea que el resto de la columna. Y claro, la almohada ideal depende totalmente de tu postura favorita para dormir.

  • Si duermes de lado: Lo tuyo es una almohada más bien alta y firme. Piensa que su altura debe cubrir la distancia que hay entre tu oreja y el borde de tu hombro. Ni más, ni menos.
  • Si duermes boca arriba: Necesitas justo lo contrario. Una almohada más baja y de firmeza media que simplemente sostenga la curva natural del cuello sin forzar la cabeza hacia arriba.

Elegir mal puede ser la causa de esa rigidez matutina o, peor aún, de dolores cervicales que se vuelven crónicos. Si no tienes claro si quiera si deberías usar una, te va a interesar nuestro análisis sobre los pros y contras de dormir con o sin almohada.

Aprender a reconocer las señales es el primer paso. Si te levantas con más dolores de los que te acostaste, si no paras de dar vueltas buscando una postura cómoda o si tu colchón ya ha cumplido más de diez años, va siendo hora de plantearse un cambio. Tu cuerpo te lo agradecerá cada mañana.

Preguntas frecuentes sobre las posturas para dormir

Aquí resolvemos esas dudas que siempre surgen sobre cómo dormir mejor. Respuestas claras y directas para que puedas ponerlas en práctica esta misma noche y encontrar, de una vez por todas, la posición correcta para dormir según tu caso.

¿Cuál es la mejor postura si tengo dolor de ciática?

Si la ciática te está dando la lata, tu mejor aliada es la postura de lado. Coloca una almohada algo gruesa entre las rodillas para mantener la pelvis y las caderas alineadas, quitándole presión a la zona. Otra buena opción es dormir boca arriba, pero con un cojín debajo de las rodillas; este pequeño gesto alivia la tensión directa sobre el nervio ciático. Lo que sí debes evitar a toda costa es dormir boca abajo, eso solo empeorará las cosas.

¿Es malo cambiar mucho de posición durante la noche?

Para nada, es lo más normal del mundo. Tu cuerpo es listo y se mueve de forma instintiva para mejorar la circulación y evitar que te quedes tieso como un palo. El problema viene cuando esos movimientos te despiertan o si tu colchón parece una cama elástica y molestas a tu pareja. Lo ideal es que, aunque te muevas, la mayor parte del tiempo la pases en una de las posturas que te hemos recomendado.

¿Cuánto tardaré en acostumbrarme a una nueva postura?

Pues depende, puede que te lleve unos pocos días o varias semanas. La paciencia y la constancia son tus mejores amigas en este proceso. Un truco muy útil es usar almohadas como si fueran barreras para mantener la nueva posición. Por ejemplo, si quieres dejar de dormir boca abajo, ponte una almohada a cada lado para que te "bloqueen" el giro. Dale tiempo a tu cuerpo, que necesita un poco de entrenamiento para crear un nuevo hábito de descanso.


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